México enfrenta un momento decisivo en su camino para consolidarse como un actor relevante en la industria global de centros de datos. Aunque la cercanía con Estados Unidos representa una ventaja estratégica, la falta de generación y distribución eléctrica pone en riesgo los ambiciosos planes de expansión del sector. Mientras tanto, países como Brasil, Chile y Colombia emergen como destinos atractivos para las inversiones que buscan instalarse en América Latina.
Capacidad actual y metas al 2030
Actualmente, México cuenta con 279 megavatios (MW) en operación destinados a centros de datos. La industria se ha fijado la meta de alcanzar los 1,500 MW para 2030, lo que requiere una potencia de reserva de al menos 2,000 MW para no colapsar el sistema eléctrico nacional. Carlos Forero, director de operaciones de Odata, señaló que “hay que abrir el mercado y facilitar que las empresas generales de energía desarrollen esa generación”. De no lograrlo, advierte, la inversión internacional podría dirigirse a otros países de la región.
Brasil: el mercado más maduro
Según un análisis de la firma White & Case, Brasil concentra alrededor del 40% de la inversión en centros de datos de América Latina. Su mercado energético abierto y la existencia de proyectos establecidos facilitan la llegada de capitales. Además, las empresas de hiperescala se expanden rápidamente gracias a una infraestructura confiable de energía y agua. “Además de las instalaciones a gran escala, Brasil está experimentando un auge en los centros de datos periféricos, instalaciones más pequeñas y personalizadas que dan servicio a clientes específicos con proyectos de energía dedicados”, señala el informe. En mayo de 2025, el país anunció la legislación Redata, que ofrece incentivos fiscales para la importación de equipos con el objetivo de atraer más inversión extranjera.
Chile: energías renovables como ventaja
Si bien México supera a Chile en capacidad instalada bruta (280 MW vs. 140 MW), Chile destaca por su estabilidad, talento humano y una matriz energética 100% renovable, principalmente solar y eólica. Soledad Vogliano, investigadora del grupo ETC, mencionó a Mongabay que la cercanía con los puertos de entrada de cables submarinos de fibra óptica brinda ventajas para el funcionamiento de los centros de datos. No obstante, advirtió que estas instalaciones subterráneas generan conflictos en las comunidades, que reclaman la ausencia de consultas públicas antes de su instalación.
Colombia: crecimiento estratégico
Colombia se posiciona como el segundo país con mejor infraestructura de cables submarinos en la región, con 12 cables, solo detrás de Brasil. Según el informe Data Center Construction 2025 de Turner & Townsend, el país ofrece cinco condiciones favorables: eficiencia económica (costos de construcción de 1,265 dólares por metro cuadrado, frente a más de 1,400 en otras capitales sudamericanas), posición geográfica que facilita la conectividad regional, disponibilidad de infraestructura eléctrica, capital humano calificado y un marco regulatorio estable para inversiones de largo plazo.
México no quiere desaprovechar la oportunidad
México es el segundo mercado más importante de la región en la industria de centros de datos, impulsado por la confianza de Estados Unidos, que aportó casi la mitad de la inversión extranjera directa en 2024. Forero destacó que el principal atractivo del país es su cercanía con las firmas estadounidenses, lo que permite una mayor relación. Sin embargo, el mayor reto es energético. “Lo que es muy relevante es cómo invitamos a privados y articulamos un ecosistema con el gobierno para que se desarrolle toda la capacidad que necesitamos simultáneamente. No es un solo proyecto. Son muchos”, comentó.
Adriana Rivera, directora ejecutiva de la MEXDC, enfatizó la necesidad de “impulsar políticas públicas de alto impacto para la planeación de los centros de datos. No podemos reaccionar por proyecto, sino que debemos hacerlo con estrategia”. Rivera reveló que la iniciativa privada planea invertir aproximadamente 8,000 millones de dólares hacia 2031 en infraestructura que será donada a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Previamente, ya había anunciado una inversión de 340 millones de dólares para modernizar la infraestructura eléctrica, principalmente en la región del Bajío, incluyendo subestaciones de alto voltaje y refuerzo de líneas de transmisión.
Forero subrayó que la planeación a largo plazo es crítica, ya que los proyectos de infraestructura eléctrica requieren entre 24 y 36 meses. “Lo que yo encuentro más importante es que comencemos a actuar ya, a estructurar cómo se desarrollan proyectos. Si dejamos pasar un año más, no estoy seguro de si la demanda se pueda mantener en el país”, concluyó.



