La decisión de Estados Unidos de no extender el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por ahora abre un periodo de revisiones anuales que, si bien mantiene el acceso preferencial de las exportaciones mexicanas al mercado estadounidense, obliga al país a evitar que la incertidumbre comercial paralice aún más la inversión. El consenso entre analistas es que el principal riesgo para la economía mexicana es que las empresas pospongan proyectos de largo plazo mientras persista la negociación permanente.
Incertidumbre como principal costo
"El principal costo para empresas e inversionistas no sería la pérdida del acceso preferencial al mercado estadounidense, sino la persistencia de incertidumbre regulatoria y comercial durante los próximos años", resumió BBVA Research en un análisis. Economistas de distintas instituciones coinciden en que existen medidas para amortiguar esta "certeza negativa" que implicaría revisiones anuales durante la próxima década. Oxford Economics prevé una caída de 1.6% en la inversión este año por la incertidumbre asociada a las revisiones.
Mantener el diálogo con Estados Unidos
La primera recomendación compartida por los especialistas es evitar que las revisiones anuales se conviertan en confrontación política. El nuevo esquema debe entenderse como un mecanismo permanente de negociación, no como el inicio del desmantelamiento del acuerdo. Estados Unidos usará las revisiones para negociar temas específicos como reglas de origen, regulación, seguridad económica y barreras no arancelarias, mientras el tratado sigue vigente hasta 2036.
Alejandro Saldaña, economista en jefe de Ve por Más, explicó que uno de los aciertos del gobierno mexicano ha sido mantener el diálogo con Washington. "Esto debe continuar para acotar las propuestas más agresivas y proteccionistas de la administración Trump", señaló. La negociación dejó de ser exclusivamente comercial para incorporar temas de seguridad nacional, por lo que mantener canales de comunicación permanentes será fundamental.
Iván Arias, director de estudios económicos de Banamex, aceptó que "uno de los riesgos que contemplamos es que el efecto fuera mayor al que estamos estimando; que hubiera empresarios que estaban esperando el anuncio para detonar inversiones y que, al encontrarse con que no se dio esta extensión, disminuyan sus planes de inversión".
Reducir la incertidumbre interna
Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del IMCO, afirmó que la incertidumbre derivada de las revisiones anuales del T-MEC difícilmente desaparecerá en el corto plazo, por lo que la estrategia debe centrarse en reducir los factores de incertidumbre que sí dependen de México. "Lo importante es observar cómo evolucionan las exportaciones de México, las inversiones y que México mantenga su ventaja relativa contra sus competidores", añade.
Saldaña identifica tres prioridades: fortalecer el Estado de derecho, mejorar la certidumbre regulatoria y acelerar proyectos de infraestructura, particularmente en energía y logística. La debilidad de la inversión no obedece únicamente al T-MEC, sino también al deterioro de la percepción institucional y a cuellos de botella que limitan la capacidad productiva.
Ventajas que México aún conserva
Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, coincide. México mantiene ventajas como estabilidad macroeconómica, política monetaria creíble, tasas reales atractivas e integración manufacturera única con Estados Unidos. "Para traducir esas fortalezas en un crecimiento estructural más elevado será fundamental reducir la incertidumbre asociada al T-MEC y generar un entorno que incentive mayores niveles de inversión privada", afirmó.
BBVA Research destaca que México tiene uno de los menores niveles de protección comercial entre los principales socios de EE.UU., lo que mantiene una ventaja relativa para sus exportaciones. Las mercancías que cumplen las reglas de origen del T-MEC continúan exentas de aranceles generales aplicados por Washington a otros socios.
Oxford Economics considera poco probable una ruptura del T-MEC porque tendría altos costos para la industria automotriz estadounidense, afectaría estados clave como Texas y Michigan, y enfrentaría obstáculos legales y políticos. La amenaza de salida funcionaría como presión negociadora. Para México, el mayor golpe no estaría en las exportaciones, que siguen resistentes por las exenciones del tratado, la integración productiva y el dinamismo de bienes ligados a IA, sino en la inversión. Prevén una contracción de 1.6% este año, un nivel permanente 1.8% menor y un recorte de 0.3 puntos al PIB de 2027, a 1.7%.
Infraestructura y sectores estratégicos
Ugarte señaló que la estrategia para compensar la incertidumbre comercial también pasa por acelerar proyectos de infraestructura. Los sectores con mayor potencial para atraer capital incluyen construcción, logística, transporte por ductos, servicios inmobiliarios, seguros e infraestructura asociada a energía, puertos, carreteras, salud y agua, impulsados por la nueva Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar. En contraste, la manufactura y algunos sectores ligados al consumo permanecen rezagados, aunque podrían recuperar dinamismo conforme disminuya la incertidumbre comercial.
Exportaciones y Plan México como amortiguadores
Banamex plantea que uno de los principales amortiguadores será preservar la estabilidad macroeconómica. En su escenario base prevé una recuperación gradual apoyada por mayor inversión pública, menores tasas de interés reales y una eventual estabilización del entorno de incertidumbre. "Las empresas que ya están aquí están dispuestas a mantener su dinero y reinvertir sus ganancias, pero no estamos viendo un crecimiento fuerte y sostenido de nuevas inversiones", explicó Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos de Banamex.
Ocampo propone dos vías: implementar en serio el Plan México, sobre todo en energía, gas natural, ductos e infraestructura logística como puertos, y mejorar la confianza interna mediante señales de piso parejo, reguladores imparciales, apertura real a la inversión privada y una relación menos confrontativa entre el SAT y las empresas; por otro lado, diversificar "en el margen" hacia Europa y Asia-Pacífico, sin pretender sustituir a Estados Unidos como mercado de exportación.



