Brote de ciclosporiasis en Estados Unidos alcanza más de 4,100 casos confirmados
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron más de 4,100 casos ligados al actual brote de ciclosporiasis en Estados Unidos, una infección parasitaria intestinal que provoca diarreas severas, conocida popularmente como “diarrea explosiva”. El origen está vinculado al consumo de lechuga contaminada procedente de México.
Este volumen supone la detección de más de 2,500 nuevas infecciones en la última semana. Desde el 1 de mayo, se han notificado 11,500 posibles casos, incluidos 4,173 confirmados por laboratorio en 41 estados.
Perfil de los afectados y evolución del brote
Las personas enfermas tenían edades entre 2 y 95 años, con una media de 44 años, y el 56% eran mujeres. La fecha promedio de inicio de la enfermedad fue el 26 de junio de 2026, aunque los casos abarcan desde el 1 de mayo hasta el 16 de julio.
Los CDC señalaron que, debido al desfase de seis semanas entre el inicio de síntomas y la notificación oficial, el número de casos seguirá aumentando conforme se reciban más datos.
Declaraciones oficiales y respuesta gubernamental
El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., aseguró que el brote está “bajo control” y que el origen fue identificado, lo que permitió proceder al retiro del producto contaminado. Sin embargo, las autoridades siguen monitoreando su avance en 41 estados.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) confirmó que se mantiene la retirada de todo producto de Taylor Farms que incluya lechuga iceberg cultivada en México, pese a haberse retractado de una detección positiva inicial de cyclospora.
Productos retirados del mercado y recomendaciones
En total, son 35 productos distribuidos en 27 estados entre el 29 de junio y el 16 de julio. La empresa recomendó a los consumidores que hayan adquirido estos productos que los desechen de inmediato y no los consuman.
La cyclospora es un parásito que aparece en cultivos que entran en contacto con materia fecal. Al ingerirse, provoca diarreas intensas, dolor abdominal, náuseas y fatiga. Aunque rara vez es mortal, puede causar complicaciones graves en personas vulnerables.
Este brote representa un aumento significativo respecto al mismo período de 2025, lo que ha encendido las alarmas sanitarias en varias jurisdicciones. Los departamentos de salud estatales trabajan en coordinación con los CDC para recopilar y analizar datos más actualizados.



