Testigos que viajaban con el mexicano Lorenzo Salgado Araujo, a quien mató el ICE de un disparo al torso, testificaron por escrito ante una corte federal en Houston que el migrante nunca embistió a los agentes y que le dispararon a quemarropa por encima de quien iba en el lugar de copiloto.
Declaraciones juradas contradicen versión oficial
Las declaraciones juradas y traducidas a la corte desmienten la versión de los oficiales de que dispararon en defensa propia porque Salgado habría tratado de arrollarlos con su auto. El hermano de la víctima, Víctor Hugo Salgado Araujo, dijo que el 7 de julio viajaba en el asiento de pasajero y que el agente, “cuando le disparó a mi hermano, el arma estaba frente a mi cara”, testificó.
Detalles del incidente
Luego de que el agente disparó a escasos 30 centímetros de distancia a Salgado Araujo, el oficial rodeó el vehículo tipo van, sacó de un jalón a Lorenzo Salgado herido, lo puso boca abajo y lo esposó con las manos a la espalda y de los tobillos, de acuerdo con Víctor Hugo. Luego los agentes esposaron de la misma forma a los tres pasajeros.
Otros testigos corroboran la versión
Daniel Tirado Pantoja, quien viajaba en la parte trasera del vehículo, escribió bajo juramento que “en ningún momento los agentes estuvieron delante del vehículo, y Lorenzo (Salgado Araujo) se había detenido por completo mientras los agentes disparaban”. José Trinidad Rojas Pliego, que también iba en el asiento trasero, escribió en su declaración que un vehículo patrulla los persiguió, pero Salgado Araujo creía haber perdido de vista los vehículos de color obscuro sin marcas oficiales. “De repente, nos acorralaron y le dijimos a Lorenzo (Salgado Araujo) que detuviera la camioneta. (Pero) cuando Lorenzo detuvo la camioneta, el agente le disparó de todos modos”, dijo Rojas Pliego.
Solicitud de liberación y contexto
Los abogados de los tres migrantes han pedido a la corte que ordene que los libere del centro de detenciones donde ahora se encuentran, cerca de la ciudad de Conroe, y que al liberarlos el tribunal lo mantenga en secreto para prevenir represalias. Lorenzo Salgado, quien tenía una pequeña empresa de construcción, recién recogía a los tres trabajadores para dirigirse a una obra.



