Emiratos Árabes Unidos informó este sábado que su territorio fue víctima de un "ataque hostil" por parte de Irán, tras la detonación de un misil contra un petrolero propiedad de ADNOC, la compañía petrolera estatal de Abu Dabi. El incidente ocurrió mientras la embarcación transitaba por el estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el suministro energético global que se encuentra actualmente bajo alta tensión geopolítica.
Detalles del impacto y respuesta oficial
Según lo reportado por la agencia AFP, el proyectil alcanzó directamente al buque. Afortunadamente, no se registraron heridos entre la tripulación ni daños fatales para la estructura principal del barco. Las autoridades emiratíes condenaron firmemente la agresión, calificándola como un acto de hostilidad directo por parte de Teherán. Este evento se suma a una escalada de violencia en la región que ha puesto en riesgo la navegación comercial internacional.
Poco después de la denuncia de Abu Dabi, la Agencia Marítima del Reino Unido (UKMTO) confirmó otro incidente similar en las inmediaciones. Un proyectil impactó contra un buque frente a las costas de Omán, provocando un incendio a bordo. Hasta el momento, no se han reportado víctimas en este segundo caso, aunque las autoridades aún están verificando si se trata del mismo petrolero mencionado por Emiratos o si corresponde a un nuevo ataque independiente.
Contexto bélico y bloqueos navales
La situación en el estrecho de Ormuz se ha deteriorado significativamente en medio de la séptima campaña consecutiva de bombardeos estadounidenses en la zona. Irán ha adoptado una postura defensiva agresiva, sosteniendo públicamente que cualquier embarcación que cruce el estrecho sin previa coordinación con sus fuerzas enfrentará consecuencias militares. Esta amenaza efectiva ha llevado a Irán a mantener prácticamente bloqueado el paso, buscando establecer un sistema de cobro o permiso obligatorio para permitir el tránsito de los barcos, medida que Estados Unidos se opone tajantemente.
ADNOC proporcionó datos alarmantes sobre la seguridad de sus operaciones desde el inicio del conflicto regional. La compañía declaró que 15 de sus barcos han sido atacados mientras navegaban por el estrecho. De estos incidentes, tres ocurrieron únicamente durante la semana anterior a esta denuncia, lo que evidencia una intensificación rápida de las acciones hostiles contra la infraestructura energética de los Emiratos.
Negociaciones diplomáticas y consecuencias económicas
A pesar de la violencia activa, los canales diplomáticos permanecen abiertos. Irán y Omán mantienen negociaciones activas para definir el funcionamiento futuro de la navegación en esta zona crítica. El canciller iraní, Abás Araqchi, afirmó que las conversaciones ya se encuentran en su etapa final; sin embargo, aclaró que esto no implica una reapertura inmediata del estrecho al tráfico libre. Por su parte, Omán condenó los constantes ataques contra los buques que cruzan el área, evitando señalar directamente a Irán como responsable único, pero instando a ambas partes a evitar nuevas acciones que puedan destruir los acuerdos en trámite.
El impacto económico de esta interrupción es considerable. Antes de que los ataques combinados de Estados Unidos e Israel en febrero detonaran la guerra regional, por el estrecho de Ormuz circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado (GNL) que se mueve en todo el mundo. Cualquier prolongación del bloqueo o de los ataques indiscriminados podría tener efectos devastadores en los precios energéticos globales y en la estabilidad de las cadenas de suministro internacionales.



