Canales de San Gregorio Atlapulco: entre chinampas y contaminación en Xochimilco
Canales de San Gregorio: contaminación vs. tradición chinampera

Los canales de San Gregorio Atlapulco: patrimonio amenazado en el corazón de Xochimilco

Los emblemáticos canales de Xochimilco, ubicados en una de las alcaldías más representativas de la Ciudad de México, constituyen los últimos vestigios del gran lago que alguna vez cubrió el Valle de México. Aunque actualmente son reconocidos principalmente como atractivos turísticos gracias a sus coloridas trajineras y embarcaderos, para las comunidades que habitan en sus riberas su significado trasciende lo recreativo, representando un legado histórico y productivo de incalculable valor.

Las chinampas: sistema agrícola ancestral en peligro

Las aguas que hoy navegan las trajineras rodean las chinampas, islas artificiales creadas por los aztecas para cultivar flores y verduras sobre la superficie lacustre. Durante siglos, estos canales funcionaron como las principales vías de comunicación y transporte para los habitantes de la región. En la actualidad, las chinampas mantienen su relevancia económica y cultural, ya que una parte significativa de las verduras y flores que se comercializan en la Ciudad de México todavía se producen en estos singulares terrenos de cultivo.

Esta actividad agrícola tradicional es particularmente visible en los canales del pueblo de San Gregorio Atlapulco, donde, a diferencia de las zonas más turísticas de Xochimilco, predominan los espacios utilizados por los propios pobladores para sus labores cotidianas. Sin embargo, esta relativa tranquilidad ha sido aprovechada por algunos actores, generando graves problemas ambientales.

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Contaminación silenciosa: aguas residuales en los canales

Vecinos de la comunidad han denunciado que tanto autoridades como particulares se han beneficiado de la baja popularidad de estos canales, convirtiendo ciertas zonas en puntos de descarga clandestina de aguas negras provenientes de la misma alcaldía o de localidades aledañas. Los chinamperos, guardianes tradicionales de este ecosistema, han alzado la voz ante el creciente nivel de contaminación del agua y los persistentes malos olores que afectan su trabajo y calidad de vida.

Al recorrer las calles cercanas al canal más visible del pueblo, es posible observar varios tubos de drenaje que desembocan directamente en las aguas. Aunque superficialmente el líquido no luce tan contaminado como en otros canales de la zona, como los de Caltongo, la presencia constante de tuberías que vierten líquidos evidencia un problema subyacente. Más adelante, se aprecia una tubería de la que sale agua de manera continua, generando dudas sobre su origen y composición.

Testimonios de una problemática persistente

La señora Juana, vecina del lugar, confirmó que los canales no se mantienen completamente limpios y que periódicamente presentan acumulaciones de suciedad. "Es algo común en toda la zona", comentó con resignación, atribuyendo el mal olor principalmente a los sistemas de drenaje del pueblo. Por su parte, el señor Juan recordó un episodio particularmente conflictivo ocurrido en 2022, cuando el gobierno intentó instalar un colector que conduciría aguas residuales desde San Pedro Atocpan, en Milpa Alta, hacia las lagunas de San Gregorio.

La propuesta oficial del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX) consistía en recolectar el drenaje y depositarlo en una planta de tratamiento, evitando así que las aguas residuales llegaran directamente a los canales. Sin embargo, la comunidad se mantuvo en alerta máxima por tres motivos fundamentales:

  • La completa falta de consulta a los habitantes afectados
  • El temor fundado de que la infraestructura sirviera para extraer agua limpia de los pozos locales y desviarla a otros puntos de la ciudad
  • La posible afectación irreversible al flujo natural de los canales, esencial para el mantenimiento de las chinampas

Resistencia comunitaria y memoria histórica

Ante esta amenaza, el consejo del pueblo y los habitantes organizaron una protesta que incluyó el cierre de la avenida principal que conecta Xochimilco con Tulyehualco. Colocaron pancartas con la consigna "San Gregorio no es basurero de nadie", mensaje que aún puede observarse en algunas zonas, incluso detrás del edificio de PILARES. Esta acción colectiva logró detener temporalmente el proyecto, pero no resolvió el problema de fondo.

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Otros pobladores aseguran que, aunque el colector Atocpan fue cancelado, durante cada temporada de lluvias los canales vuelven a emitir olores fétidos, ya que el agua de las zonas altas es desviada hacia las lagunas de San Gregorio como medida preventiva contra inundaciones. Doña Ana recordó que el conflicto con San Pedro Atocpan fue particularmente intenso y que, pese a la falta de respuesta gubernamental, la unión vecinal permitió frenar el proyecto.

Al preguntar sobre gestiones ante las autoridades para solicitar la limpieza de los canales, don Juan respondió con frustración que en múltiples ocasiones han hecho llamados al gobierno sin obtener resultados concretos. Incluso mencionó un episodio paralelo donde se intentó retirar la biblioteca pública del pueblo, institución que guardaba documentación invaluable sobre la historia hidráulica de la comunidad.

La biblioteca: archivo vivo de la lucha por el agua

Tras el sismo del 19 de septiembre de 2017, las autoridades anunciaron la remodelación del inmueble que albergaba la biblioteca. Con el paso de los años y sin avances visibles, los pobladores descubrieron que el gobierno pretendía darle otros usos, como centro turístico, oficinas de la alcaldía o punto de seguridad. Durante este proceso, se perdieron documentos históricos relacionados con los canales y el manejo del agua en la comunidad.

Esta biblioteca no solo almacenaba libros, sino que funcionaba como archivo central de la lucha por el agua en San Gregorio. Entre sus paredes se resguardaban mapas antiguos de los canales y pozos, actas de asambleas comunitarias y documentación detallada sobre las técnicas de cultivo en chinampas. Para los vecinos, la defensa del edificio representó la protección de su memoria colectiva, su información territorial y su identidad cultural, ya que en San Gregorio, el agua y la documentación siempre han estado íntimamente vinculadas.

Perspectivas actuales y desafíos futuros

Mientras se recorría la zona, diversos vecinos coincidieron en un punto crucial: el mal olor en los canales se percibe con mayor intensidad durante la temporada de lluvias. Algunos atribuyen la suciedad visible a descargas provenientes del propio pueblo, mientras otros mencionan la cancelación del colector Atocpan y el conflicto en torno a la Biblioteca como parte de una serie de decisiones y problemas que, aseguran, han marcado profundamente la relación de la comunidad con el manejo del agua.

La situación actual de los canales de San Gregorio Atlapulco refleja una tensión constante entre la preservación de tradiciones milenarias y las presiones del desarrollo urbano, entre la defensa comunitaria del patrimonio y la negligencia institucional. Los chinamperos, herederos de un conocimiento ancestral, continúan su lucha no solo por mantener viva una forma de agricultura única en el mundo, sino por garantizar que las aguas que riegan sus cultivos no se conviertan en vehículo de contaminación y olvido.