Lemus toma una decisión solitaria en medio de la crisis del SIAPA
En un contexto de crisis sin precedentes, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, ha optado por una jugada en solitario al designar a Ismael Jáuregui como el nuevo director del Sistema Intermunicipal de Agua y Alcantarillado (SIAPA). Esta decisión se produce tras años de deterioro institucional y un manejo deficiente durante el sexenio anterior de Enrique Alfaro, que ha dejado al organismo en una situación crítica.
Una apuesta arriesgada sin consenso
Lemus decidió prescindir de la convocatoria a una gran mesa de expertos, sugerida por universidades y académicos, para acordar el perfil más adecuado para rescatar al SIAPA. En su lugar, apostó por Jáuregui, un funcionario de su total confianza que hasta ayer se desempeñaba como director de obras públicas de Zapopan. Los expertos en gestión hídrica ven en esta designación una vinculación con grupos burocráticos que históricamente han priorizado la obra pública sobre un manejo integral y sustentable del agua.
El nuevo director hereda un SIAPA con dos bancarrotas principales:
- Bancarrota institucional: Resultado del saqueo de recursos para fines político-electorales por parte de gobiernos priistas, panistas y emecistas, incluyendo financiamiento de campañas y empleo de clientelas políticas, como el caso de Ely Castro, que permanece impune.
- Bancarrota hídrica: Causada por el consumo creciente de agua en el campo y la metrópoli, junto con una mala gestión que ha llevado al agotamiento de reservas de agua dulce debido a la sobreexplotación.
Desafíos y presiones para Jáuregui
Jáuregui asume el cargo en un momento de alta presión social, con miles de hogares en la Zona Metropolitana de Guadalajara recibiendo agua sucia y pestilente. Se espera que adopte una actitud distinta a la de su antecesor, Antonio Juárez, quien prometió un plan de reingeniería integral que nunca entregó. Una postura de cerrazón podría incrementar el desgaste político para Lemus, quien ha arriesgado su capital al nombrar a un director sin experiencia previa en organismos de agua.
Las finanzas del SIAPA están quebradas por altas nóminas, cartera vencida y deudas con proveedores, muchos contratados sin licitación y bajo criterios de amiguismo, lo que ha empeorado la infraestructura hídrica. Jáuregui, por lealtad política, aceptó el cargo sabiendo que el SIAPA permanecerá en el ojo del huracán indefinidamente, como reflejan las reacciones en redes sociales desde su nombramiento.



