México enfrenta estrés hídrico similar a Siria; el campo es clave para mitigar la crisis
México con estrés hídrico como Siria; campo es clave

México en estrés hídrico crítico, al nivel de Siria y Marruecos

México se posiciona entre los 30 países con mayor riesgo de estrés hídrico a nivel global, compartiendo esta preocupante clasificación con naciones como Siria, Marruecos, Eritrea e Irak. Según el ranking del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), nuestro país ocupa el lugar 26, evidenciando una presión hídrica alarmante que requiere atención inmediata.

La paradoja hídrica en el territorio mexicano

México enfrenta una situación paradójica en cuanto a la distribución del agua. Mientras que las regiones del sureste disponen del 68% del agua renovable y albergan solo el 23% de la población, el norte y centro del país, con el 77% de los habitantes y generando el 82% del PIB nacional, cuentan con apenas el 32% del recurso hídrico. Esta disparidad agrava el estrés hídrico, especialmente en zonas donde la agricultura es vital.

El campo: principal consumidor y posible solución

A nivel mundial, la agricultura concentra aproximadamente el 70% de las extracciones de agua dulce. En México, esta dependencia es aún más pronunciada, ya que el sector agrícola utiliza el 76.3% del volumen total concesionado para usos consuntivos, donde el agua no se devuelve a la naturaleza. Expertos como Pedro Lázaro Chávez de Conagua explican que en regiones como el noroeste, donde el riego es indispensable, se necesita agua para mantener la producción alimentaria.

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José Antonio Tiburcio de Bayer subraya que "la agricultura no es el enemigo, sino una necesidad, ya que todos comemos". El verdadero desafío radica en incrementar la productividad por hectárea mientras se reduce el consumo hídrico. Soluciones como el riego por goteo y el tratamiento de aguas residuales para uso agrícola son clave para optimizar el recurso.

Plantas de tratamiento: un eslabón crítico desatendido

Eduardo Viesca de Concamin alerta sobre el grave problema en México: alrededor del 85% de las plantas de tratamiento públicas no están en operación o funcionan mal. De las 3,612 plantas existentes, aproximadamente 1,530 presentan fallas, representando una inversión desperdiciada de cerca de 1.4 billones de pesos en 60 años. Viesca ironiza que muchas de estas instalaciones se han convertido en "caminadoras" que solo acumulan polvo.

Para revertir esta situación, se propone que los organismos operadores cobren el valor real del agua, permitiendo financiar el mantenimiento de plantas y fomentando el reúso, como transferir agua tratada a la agricultura a cambio de agua potable para las ciudades.

Hacia una agricultura sostenible y eficiente

José Ramón Ardavín de Cespedes enfatiza la importancia de reutilizar el agua, señalando que no todos los procesos requieren agua potable. La adopción de prácticas agrícolas sostenibles puede impulsar un uso más eficiente de los recursos, aumentando la productividad del campo y mitigando el estrés hídrico. Tiburcio concluye que este enfoque representa tanto un reto como una oportunidad para México.

En resumen, enfrentar el estrés hídrico en México exige una transformación en la gestión del agua, con el sector agrícola como actor central en la implementación de soluciones innovadoras y sostenibles.

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