Autoridades de CDMX archivan propuesta para regular paseadores de perros
La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México ha decidido archivar definitivamente una iniciativa que buscaba establecer un marco regulatorio para los paseadores de perros en la capital. Esta medida, que había sido discutida desde 2022, pretendía implementar normas específicas para garantizar el bienestar animal y la convivencia en espacios públicos, pero finalmente fue descartada sin explicaciones claras por parte de las autoridades.
Detalles de la propuesta archivada
La propuesta incluía una serie de requisitos y lineamientos diseñados para profesionalizar la actividad de los paseadores de perros. Entre los puntos clave que se consideraban estaban:
- Registro obligatorio: Los paseadores deberían inscribirse en un padrón oficial de la Sedema para operar legalmente.
- Capacitación en cuidado animal: Se exigiría la acreditación de cursos sobre manejo, salud y bienestar de los perros.
- Límites en el número de animales: Se proponía restringir la cantidad de perros que un paseador podría llevar simultáneamente, para prevenir situaciones de riesgo.
- Normas de higiene y seguridad: Incluían el uso de correas, la recolección de heces y protocolos para emergencias.
Sin embargo, tras meses de análisis y consultas, la Sedema optó por no avanzar con esta regulación, alegando prioridades en otras áreas ambientales. Esta decisión deja a la actividad en un vacío legal, donde no existen controles sobre quiénes ofrecen estos servicios o cómo los realizan.
Impacto en la ciudad y los animales
La falta de regulación tiene consecuencias directas para la seguridad pública y el bienestar animal en la CDMX. Sin normas claras, se incrementan los riesgos de incidentes como mordeduras, peleas entre perros o abandono de desechos en parques y calles. Además, los propietarios de mascotas carecen de garantías sobre la idoneidad de los paseadores, lo que puede derivar en maltrato o negligencia hacia los animales.
Expertos en derecho ambiental y protección animal han criticado esta inacción, señalando que ciudades como Nueva York o Londres ya cuentan con regulaciones similares que han demostrado beneficios. En México, la CDMX pierde la oportunidad de liderar en este ámbito, dejando desprotegidos a miles de perros y sus dueños.
Reacciones y perspectivas futuras
Organizaciones civiles y colectivos de paseadores han expresado su descontento con la decisión de la Sedema. Argumentan que una regulación bien diseñada podría elevar los estándares de la profesión, crear empleos formales y fomentar una cultura de responsabilidad. Algunos paseadores, incluso, habían mostrado disposición a adaptarse a las nuevas reglas, viéndolas como una oportunidad para legitimar su trabajo.
Por ahora, la Sedema no ha anunciado planes para retomar la iniciativa, centrando sus esfuerzos en otros programas ambientales. No obstante, la presión social podría impulsar futuras discusiones, especialmente si aumentan los reportes de problemas relacionados con paseos de perros sin supervisión. La ciudadanía espera que las autoridades reconsideren esta postura, priorizando la protección animal y la calidad de vida urbana.



