Censo de la CDMX expone vulnerabilidad sísmica en edificios antiguos
Un temblor podría desencadenar graves problemas estructurales en numerosos edificios de la Ciudad de México, según advierten expertos en ingeniería y arquitectura. Las causas principales radican en la antigüedad de los inmuebles y el deterioro progresivo de los materiales con el paso del tiempo.
Edificaciones con más de 60 años son las más vulnerables
Las construcciones erigidas antes del sismo de 1985, muchas desde la década de 1940, enfrentan un riesgo elevado debido a reglamentos de construcción menos rigurosos en esa época. Honorato Carrasco Mahr, académico de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, explicó que estos inmuebles, concentrados en zonas céntricas de la capital, no solo fueron construidos bajo normas obsoletas, sino que también han sufrido el impacto de sismos posteriores, como el de 2017.
De acuerdo con datos del Instituto de Seguridad de las Construcciones de la Ciudad de México, se han detectado aproximadamente 1,300 edificaciones en riesgo en la capital. Carrasco Mahr enfatizó que este "gran universo" de inmuebles requiere atención preventiva para evitar desenlaces catastróficos.
El deterioro estructural es continuo e irreversible
El ingeniero civil José Antonio Rosales Alaniz, especialista en comportamiento sísmico de estructuras, afirmó que "el deterioro estructural no se detiene". Señaló que materiales como el concreto y el acero, comunes en la construcción capitalina, se degradan constantemente debido a factores como la humedad, la corrosión y pequeños asentamientos.
"Cuando un edificio arrastra daños anteriores y no recibe una intervención oportuna, estos problemas se vuelven progresivamente más graves", advirtió Rosales Alaniz. Esto implica que inmuebles con daños derivados de los sismos de 1985 y 2017 podrían acumular riesgos no cuantificados en su totalidad.
Limitaciones del censo actual dificultan una evaluación completa
Rosales Alaniz recordó que, tras los sismos de 2017, se implementó un censo por parte de la Comisión para la Reconstrucción, actualizado desde 2018 para incluir viviendas unifamiliares y edificios multifamiliares afectados. Sin embargo, no existe un censo integral que cubra todos los inmuebles dañados desde 1985.
"En ese tiempo no se contaba con mecanismos de registro estructural, bases de datos digitales ni dictámenes estandarizados como los actuales. Aunque hay información detallada, no está completa, lo que dificulta tener una radiografía total de los riesgos acumulados desde 1985 hasta hoy", explicó el ingeniero.
Zonas céntricas: epicentro del riesgo sísmico
Jocelyn Vargas, experta en monitoreo estructural e ingeniera en geofísica, describió el área céntrica de la CDMX como "una zona muy roja" en términos de vulnerabilidad sísmica. Este riesgo se agrava por otros factores como el tráfico vehicular, el movimiento de personas y el uso intensivo de los inmuebles, que contribuyen al desgaste estructural.
Vargas destacó que en esta zona predominan edificaciones muy antiguas, carentes de monitoreo y mantenimiento adecuados, lo que incrementa la probabilidad de colapsos ante un evento sísmico futuro.
En resumen, la combinación de antigüedad, reglamentos obsoletos, daños acumulados y la falta de un censo exhaustivo pone en evidencia la urgente necesidad de políticas de reforzamiento y mantenimiento preventivo en la Ciudad de México.



