Democracia mexicana en 2036: cinco cambios clave para el futuro político
Democracia mexicana en 2036: cinco cambios clave

¿Cómo será la democracia mexicana en 2036? Hacer futurología sin duda es un negocio riesgoso, pero además de divertido, resulta necesario para orientar nuestros esfuerzos en torno a una democracia que nos parezca ideal. Bajo esa idea, propongo aquí algunas posibilidades para debatir.

Nuevo sistema de partidos políticos

La primera, considero que para 2036 tendremos un sistema de partidos políticos distinto al que legó la transición. En este sentido, tanto con el proceso actual de construcción de nuevos partidos como los que se den en el futuro, podrían fijar ya un modelo diverso que responda al desarrollo de un nuevo régimen político. Unos llegan, otros se van y algunos más se transforman, conforme mutan las preferencias electorales. Esto no es raro. Ha pasado en países como España o Francia. Y parece estar sucediendo en Reino Unido.

Transformación del voto

La segunda consiste en el cambio en la manera de votar. Dentro de diez años, podríamos contar con un robusto sistema para sufragar no sólo mediante urnas electrónicas, sino también mediante aplicaciones; no preveo la desaparición del voto en papel, pero sí una realidad en la que el sufragio electrónico estará tan extendido como sea posible, y el voto en físico sólo donde sea indispensable.

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Envejecimiento poblacional y agenda gerontológica

En tercer lugar, atisbo cambios relacionados con el envejecimiento poblacional. Conforme los datos del Consejo Nacional de Población y el Instituto Nacional de las Personas Mayores, en 2025 el grupo de personas de 60 y más representaba el 12.8% de la población total; para 2030 se calcula que sea del 14.96%, mayor que el de quienes tendrán de 0 a 14 años. Estos datos me hacen pensar que, definitivamente, la agenda gerontológica de la democracia mexicana pasará a tener un lugar relevante, lo que implicará no sólo facilitar el voto a las personas mayores, sino sobre todo, un ajuste a las agendas partidistas, que cada vez más deberán dar un papel relevante a las necesidades de las personas adultas mayores. Ya lo he dicho: nuestra democracia envejece y esto no se va a revertir, debemos empezar a tomar medidas.

Democracia deliberativa con legislación clara

En cuarto lugar, asumo que para entonces ya contaremos con una legislación clara que regule la democracia deliberativa, esto es, consultas a grupos vulnerables, pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, cabildos y parlamentos abiertos, entre otros. Y espero no solo que tengamos una buena legislación en la materia, sino también una práctica madura que nos permita desarrollar adecuadamente esta dimensión de la democracia.

Democracia participativa extendida

Por último, confío que para dentro de diez años nuestra democracia participativa, manifestada en consultas populares y revocaciones de mandato, se haya extendido en todos los ámbitos, y que sea una práctica reconocida en la que aumente la participación de forma significativa ejercicio por ejercicio. Cinco ideas para 2036 que propongo, cinco ideas que puedes compartir o no, pero, en todo caso, lo relevante es que no dejemos que las urgencias del presente nos alejen de pensar el futuro.

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