En Juchitán, Oaxaca, las altas temperaturas ya son parte de la rutina diaria. En las últimas semanas, el termómetro ha superado los 40 grados centígrados, y para muchos estudiantes de educación básica, asistir a clases se ha convertido en un verdadero desafío.
Condiciones adversas en las aulas
En la primaria “Tomás Aquino Vicente”, alumnos y maestros intentan continuar con sus actividades en medio del intenso calor. Las aulas son pequeñas, cerradas y con poca ventilación. Cada salón cuenta con uno o dos ventiladores que deben compartir entre todos los estudiantes.
“Ya cada quien trae su sopladorcito con lo que puede, y así estamos impartiendo las clases. Se sofocan, porque ellos también sienten la temperatura y no, no se aguanta…”, comentó Abigail Magariño, maestra de la institución.
“Como dijo la maestra, nos damos turnos para el ventilador, lo cambiamos, lo ponemos para allá, para acá o por allá…”, explicó Renata Ramírez Santiago, alumna.
Refugio bajo un árbol de huanacastle
Cuando las temperaturas aumentan aún más, la escuela encuentra refugio bajo un enorme árbol de huanacastle, cuya sombra se convierte en un aula improvisada. “Pero el calor está muy potente, entonces, afortunadamente tenemos este árbol de huanacastle y conforme va subiendo la temperatura, con las horas, después del recreo, pues ya la mayoría de los alumnos salen a tomar clases debajo del árbol, porque, pues no tenemos las condiciones, los ventiladores no son suficientes…”, agregó Magariño.
En este espacio, alumnos y docentes trasladan pupitres y cuadernos al patio para recibir clases al aire libre y escapar, aunque sea un poco, del sofocante encierro.
Impacto en la asistencia escolar
Las altas temperaturas también han provocado un aumento en el ausentismo. “Niños que por tanto calor les da vómito, se duermen, porque sí como que el calor no lo soportan tanto en casa en la noche no duermen bien, he llegado a tener hasta a veces dos niños me llegan, por lo mismo, y a veces, se va la luz…”, señaló Beatriz Santiago, otra maestra de la escuela.
Mientras las altas temperaturas continúan en el Istmo de Tehuantepec, estudiantes y maestros de la primaria “Tomás Aquino Vicente” se adaptan como pueden para seguir aprendiendo. En Juchitán, la sombra de un árbol se ha convertido, por ahora, en el mejor salón de clases.



