El Parque Rojo de Guadalajara: Once meses cerrado sin remodelación visible
Una manifestación feminista del pasado 8 de marzo reveló una situación preocupante en el Parque Revolución de Guadalajara, conocido popularmente como Parque Rojo. Al retirar las mallas que cubrían su perímetro, las activistas descubrieron que el espacio público, cerrado desde el 24 de abril de 2025 con el pretexto de una remodelación mayor, prácticamente no mostraba cambios significativos. Lo que encontraron fue un parque descuidado, con falta de césped, basura acumulada y sin modificaciones sustanciales en su arquitectura.
La promesa incumplida de 23 millones de pesos
El Gobierno municipal de Guadalajara anunció originalmente que las obras de remodelación, con una inversión de 23 millones de pesos, se completarían en cinco meses. Sin embargo, han transcurrido once meses desde el cierre y la intervención mayor anunciada no se ha concretado. En cambio, lo que sí ha ocurrido es el desplazamiento de más de mil 250 comerciantes que dependían económicamente de este espacio público, además de afectar a diversos grupos sociales que utilizaban el parque como punto de encuentro.
El "blanqueamiento social" previo al Mundial 2026
Comerciantes y colectivos sociales que convivían en el Parque Rojo han confirmado sus sospechas iniciales: el cierre no responde principalmente a una remodelación, sino que tiene como objetivo expulsar a comerciantes ambulantes, grupos sociales, colectivos que buscan a sus desaparecidos, grupos de la diversidad sexual, lavacoches e indigentes que daban vida cotidiana al espacio. Expertos denominan esta estrategia como "blanqueamiento social", una medida autoritaria para impedir que ciertos grupos habiten un espacio público que se pretende destinar a fines económicos, específicamente para el turismo durante el Mundial de Futbol FIFA 2026.
Adela Vázquez, representante de los comerciantes del Parque Rojo, declaró a medios locales: "Nos están dejando a la deriva: hay madres solteras, personas de la tercera edad, mamás que vienen con sus bebés, personas en sillas de ruedas, y todos dependemos de aquí. Y de la noche a la mañana, sin previo aviso, llegan y nos cierran nuestra fuente de ingreso. Es una exclusión y una falta de respeto".
Espacios de resistencia y vida comunitaria desaparecidos
El Parque Rojo no era solamente un lugar de trabajo para más de mil personas, sino también un espacio vital para la comunidad. Colectivos como Hilos Tejido de la Memoria se reunían cada sábado con mujeres y estudiantes para tejer lienzos que simbolizan su resistencia ante la violencia en el país. El colectivo Kiki House of Medussa (KHOM) de la escena vloguera celebraba sus bailes y actividades en este mismo espacio.
En un comunicado del año pasado, estos colectivos expresaron: "El Parque Rojo también es hogar de muchas personas en situación de calle que también fueron desplazadas. Esto es un problema de gentrificación, clasismo, opresión, violencia económica e intento de arquitectura hostil".
Inversiones millonarias versus necesidades sociales urgentes
Mientras tanto, los gobiernos federal, estatal y municipal han destinado más de mil millones de pesos para embellecer espacios públicos de Guadalajara, incluyendo el Parque Rojo, las plazas de la Liberación y de la República, y la Glorieta de la Minerva. Sin embargo, estas inversiones se realizan a costa del blanqueamiento social y el desplazamiento de personas que se ganan la vida dignamente en la calle.
Al mismo tiempo, se descuidan problemas esenciales que afectan a la sociedad jalisciense, como la crisis del agua, las deficiencias en el transporte público, la inseguridad y, particularmente grave, la crisis por desaparición de personas. William, otro comerciante desplazado, afirmó que la acción está pensada para el turismo extranjero, pero cuestionó: "¿Qué pasa con quienes viven en el estado, con la vida de quienes habitan las calles todos los días? Esto no es limpieza, es abandono".
Las expectativas oficiales sobre el número de turistas durante el Mundial (tres millones) parecen infladas, pero incluso si llegaran miles o millones de visitantes, nada justifica que un negocio privado como el organizado por la FIFA se utilice para blanquear la ciudad, "limpiando" de "indeseables" el primer cuadro urbano. Ningún evento deportivo internacional merece que se ignoren y desatiendan las necesidades esenciales de la sociedad local que lo hospeda.



