Trabajadoras Sexuales Bloquean CDMX por Ciclovía que Reduce sus Ingresos hasta 70%
Trabajadoras sexuales protestan por ciclovía que afecta ingresos

Trabajadoras Sexuales Bloquean el Centro Histórico de la CDMX por Impacto de Ciclovía

Un colectivo de trabajadoras sexuales que laboran en la Calzada de Tlalpan protagonizó una intensa manifestación este martes frente al Congreso de la Ciudad de México. La protesta, que incluyó el cierre del cruce de Donceles y Allende en el corazón del Centro Histórico, surgió como respuesta a una drástica reducción en sus ingresos, la cual atribuyen directamente a la construcción de la ciclovía denominada "La Gran Tenochtitlán". Las manifestantes exigieron al gobierno capitalino la creación de un programa social de emergencia o el otorgamiento de apoyos económicos para mitigar las afectaciones.

Crisis Económica y Bloqueo Vial

Tras varias horas de bloqueo, una comisión del grupo fue recibida por la coordinadora de la bancada de Morena, Xóchitl Bravo. La legisladora se comprometió a instalar una mesa de diálogo con la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo (STyFE) para analizar la factibilidad de incluir a este sector en esquemas de protección social, como el seguro de desempleo. Sin embargo, el conflicto de fondo trasciende una simple audiencia legislativa, ya que la situación en Tlalpan ha escalado en los últimos meses debido al avance de este proyecto ciclista, vinculado estratégicamente a la preparación urbana para la Copa Mundial de Fútbol 2026.

De acuerdo con datos proporcionados por la organización Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer, las trabajadoras reportan una caída de hasta el 70% en sus ingresos desde que comenzaron los trabajos de confinamiento vial. El diseño de la ciclovía, con carriles delimitados y separación física, impide que los automovilistas se detengan momentáneamente en el carril derecho, una práctica que históricamente facilitaba el contacto con clientes. "El obstáculo no es solo simbólico, es físico", explicaron representantes del colectivo durante la protesta, señalando que el confinamiento elimina el flujo vehicular que sostenía su actividad nocturna y reduce drásticamente la visibilidad.

Demandas Concretas y Escepticismo

Frente al deterioro económico, el colectivo presentó un pliego petitorio con tres ejes centrales:

  1. Seguro de desempleo: Solicitan su inclusión formal en el programa administrado por la STyFE, lo que implicaría reconocer su actividad dentro de una categoría laboral susceptible de protección social.
  2. Apoyo económico directo: Plantean un apoyo mensual de 21 mil pesos para compensar las pérdidas derivadas de la obra pública.
  3. Acceso a programas sociales: Exigen incorporación a esquemas como vales de despensa (Mercomuna), programas de vivienda digna y apoyos específicos para adultas mayores dentro del gremio.

La reunión con Morena derivó en el compromiso de instalar una mesa interinstitucional con participación de la Secretaría de Gobierno, la Secretaría de Salud y la Instancia Ejecutora del Sistema Integral de Derechos Humanos. El objetivo formal es analizar la viabilidad legal y presupuestal de atender estas demandas. No obstante, las trabajadoras expresaron un profundo escepticismo, advirtiendo que, de no existir avances verificables, realizarán bloqueos totales en Calzada de Tlalpan durante los días del Mundial, lo que impactaría directamente el acceso al Estadio Azteca.

Impacto de la Ciclovía y Tensión Estructural

La ciclovía "La Gran Tenochtitlán" registra actualmente un avance del 90%. Este proyecto contempla 34 kilómetros de infraestructura ciclista, desde el Zócalo hasta el sur de la ciudad, y es presentado por el gobierno capitalino como una pieza clave de movilidad sustentable para 2026. A pesar del rechazo expresado por este sector y por algunos comerciantes de la zona, la administración mantiene el proyecto como prioritario dentro del plan de modernización urbana, enfatizando seguridad vial, reducción de emisiones y legado de infraestructura.

Sin embargo, el conflicto exhibe una tensión estructural: la colisión entre políticas de movilidad sustentable y economías informales que dependen del espacio público. En este caso, la reconfiguración física del territorio no solo altera el tránsito, sino que redefine—y en algunos casos precariza—dinámicas laborales que operaban al margen de la formalidad. El debate, en el fondo, no es únicamente sobre una ciclovía, sino sobre el reconocimiento de derechos, la regulación del trabajo sexual y el costo social de los megaproyectos urbanos. Mientras la obra avanza hacia su conclusión, el conflicto permanece abierto y con potencial de escalar en el momento más visible para la ciudad, cuando el mundo tenga los ojos puestos en el Mundial 2026.