Amnistía Internacional condena enérgicamente la intervención militar estadounidense en Venezuela
El uso ilegal de la fuerza por parte de Estados Unidos contra Venezuela el 3 de enero de 2026 representa un acto de agresión que viola flagrantemente los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas y socava gravemente el sistema de justicia internacional. Desde Amnistía Internacional, condenamos este hecho de suma gravedad que asesta un duro golpe a las estructuras fundacionales basadas en principios universales, adoptadas por consenso global tras la Segunda Guerra Mundial.
Exigencias de rendición de cuentas y reparación
En estricto apego a la justicia internacional, exigimos que el gobierno de Donald Trump rinda cuentas por este ataque ilegal y asuma la reparación integral del daño causado al pueblo venezolano. Simultáneamente, mantenemos nuestra condena hacia los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el mandato de Nicolás Maduro y que persisten bajo el gobierno de Delcy Rodríguez.
Si bien Estados Unidos pretende enjuiciar a Maduro por cargos de terrorismo y narcotráfico, esto no debe constituir obstáculo alguno para que la Corte Penal Internacional continúe sus investigaciones independientes y emita órdenes de detención contra el exmandatario cuando cuente con los elementos probatorios necesarios. Maduro debe enfrentar la justicia internacional por los crímenes documentados durante su gobierno, incluyendo desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales y tortura sistemática contra defensores de derechos humanos, opositores políticos, manifestantes, periodistas y críticos del régimen.
Doctrina Monroe resucitada: "doctrina Don-roe"
Esta acción militar en Venezuela constituye la última intervención estadounidense de tal magnitud en la historia reciente de las Américas, precedida por las invasiones a Granada (1983), Panamá (1989-1990) y Haití (1994-1995). El ataque representa un resabio preocupante de la Doctrina Monroe, proclamada en 1823 por el presidente James Monroe, bajo cuyo paraguas Estados Unidos ha realizado numerosas intervenciones en asuntos internos de países americanos durante más de dos siglos.
El lema "América para los americanos" fue resucitado explícitamente en una amenaza publicada en la red social X por el Departamento de Estado estadounidense el 5 de enero, apenas dos días después de la intervención en Venezuela: "este es NUESTRO hemisferio, y el presidente Trump no permitirá que se vea amenazada nuestra seguridad". Esta declaración cargada de prepotencia ha llevado a analistas a denominar la nueva política como "doctrina Don-roe", considerándola una reedición actualizada de la histórica doctrina Monroe.
Desmantelamiento sistemático del orden multilateral
La administración Trump ha emprendido una tarea sistemática de desmantelamiento del orden multilateral basado en principios universales, buscando sustituirlo por intereses empresariales y geoestratégicos particulares. Los marines estadounidenses extrajeron a Maduro no por preocupación genuina por los derechos humanos, sino como Trump mismo dejó en claro: para "dirigir" Venezuela y atender los intereses de empresas petroleras estadounidenses.
En un movimiento sin precedentes, Trump ordenó el 7 de enero de 2026 que Estados Unidos se retirara de 66 organizaciones, convenciones y tratados internacionales por considerarlos "contrarios a los intereses" estadounidenses. Esta decisión afecta gravemente entidades dedicadas a temas cruciales como cambio climático, violencia contra la infancia, violencia de género, derechos de la comunidad LGBTI+, derecho al aborto, protección a migrantes y combate a la discriminación sistémica contra mujeres en países como Afganistán e Irán.
Advertencias sobre el enfoque "la fuerza hace el derecho"
Nuestra Secretaria General, Agnès Callamard, ha advertido que la estrategia de la administración Trump busca normalizar el enfoque "la fuerza hace el derecho" en las relaciones exteriores, marginando la Carta de las Naciones Unidas, los Convenios de Ginebra, los tratados de derechos humanos y otros pilares fundamentales del orden internacional como la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención sobre el Genocidio.
Callamard fue contundente al señalar que "la única consecuencia segura de vandalizar el derecho internacional y las instituciones multilaterales será el sufrimiento y la destrucción en gran escala en todo el mundo". Esta advertencia adquiere especial relevancia ante declaraciones del propio Trump, quien en entrevista con The New York Times afirmó que los únicos límites a sus poderes globales eran "mi propia moralidad" y "mi propia mente", añadiendo que "no necesito el derecho internacional".
Consecuencias humanitarias devastadoras
El menosprecio por el derecho internacional y el privilegio otorgado a intereses empresariales ya ha conducido a consecuencias humanitarias devastadoras. El genocidio contra el pueblo palestino en Gaza ha cobrado más de 72,000 vidas desde octubre de 2023 hasta antes del cese al fuego de octubre de 2025, con aproximadamente 590 muertes adicionales tras este periodo, incluyendo niñas y niños. Simultáneamente, el conflicto entre Rusia y Ucrania ha resultado en 14,999 civiles ucranianos muertos y 40,601 heridos en cuatro años de guerra.
Propuestas para enfrentar la crisis multilateral
Desde Amnistía Internacional hemos sugerido caminos concretos para abordar las amenazas al orden multilateral y los múltiples conflictos que aquejan a la humanidad. En el marco del 79° periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, se estableció la Comisión 2048, que busca integrar un sistema de gobernanza global de derechos humanos para el siglo XXI.
Esta comisión trabaja en siete áreas fundamentales:
- Reformas a la ONU, incluyendo la composición del Consejo de Seguridad
- Participación ampliada de la sociedad civil en procedimientos de la ONU
- Replanteamiento del derecho internacional y rendición de cuentas
- Incorporación de actores no estatales al plano internacional de derechos humanos
- Derecho a un entorno limpio, saludable y sostenible
- Aplicación de derechos humanos en innovación tecnológica
- Nuevos paradigmas e indicadores del progreso humano más allá del PIB
Llamado a la acción colectiva
Ante Estados que buscan demoler el orden basado en reglas, la humanidad necesita que líderes mundiales, ejecutivos empresariales y sociedad civil opongan resistencia colectiva a estas tendencias destructivas. Como señaló Agnès Callamard antes de la Cumbre de Davos, debemos denunciar la intimidación y los ataques, dando respuestas jurídicas, económicas y diplomáticas firmes.
No podemos permitir el silencio, la complicidad o la inacción. Es momento de demostrar con activismo concreto y trabajo conjunto con Organizaciones de la Sociedad Civil de todo el mundo que podemos resistir los embates contra los principios universales que constituyen nuestra única posibilidad de preservar nuestra humanidad común.
Edith Olivares Ferreto es directora ejecutiva de Amnistía Internacional México.



