Luigi Ferrajoli propone una Constitución de la Tierra ante crisis global
Ferrajoli propone Constitución de la Tierra ante crisis global

Un llamado urgente a la acción global desde el pensamiento filosófico

"Nosotros los pueblos de la Tierra, que en el curso de las últimas generaciones hemos acumulado armas mortíferas capaces de destruir varias veces la humanidad, hemos devastado el medio ambiente natural y puesto en peligro, con nuestras actividades industriales, la habitabilidad del planeta..." Así comienza el manifiesto que propone un cambio radical en la gobernanza mundial.

¿Utopía o necesidad imperante?

Este texto no proviene de la filosofía clásica kantiana, sino que fue redactado hace cuatro años por Luigi Ferrajoli, considerado uno de los principales pensadores políticos contemporáneos. Su propuesta, lejos de ser una "chifladura senil" como algunos podrían calificarla, surge como respuesta estructurada a las múltiples crisis que amenazan la supervivencia humana.

Conforme se avanza en la lectura de su obra, disponible en México a través de la editorial Trotta, el argumento de Ferrajoli se vuelve cada vez más persuasivo. El autor es plenamente consciente de las fuerzas destructivas que operan en nuestro tiempo, y precisamente por ello insiste en que lo verdaderamente utópico sería creer que este mundo puede sobrevivir si lo dejamos en manos de las fuerzas del mercado y las inercias políticas desatadas en el siglo XXI.

La gran encrucijada humana

Ferrajoli identifica seis problemas fundamentales que conforman lo que denomina "la gran encrucijada de la existencia humana", todos ellos particularmente relevantes para la realidad mexicana:

  1. Crisis climática: El calentamiento global ya ha generado cambios inevitables en vastas áreas del planeta.
  2. Guerra nuclear: El regreso insensato pero real de esta posibilidad, latente en miles de cabezas atómicas distribuidas por el mundo.
  3. Desigualdad extrema: La multiplicación de la miseria que causa millones de muertes anuales por hambre y enfermedades no tratadas, junto a la acumulación obscena de fortunas que determinan decisiones políticas vitales.
  4. Autoritarismo: La difusión de regímenes despóticos que violan sistemáticamente las leyes, restringen el pluralismo y cancelan libertades fundamentales.
  5. Crimen organizado: Su expansión violenta con extraordinaria capacidad de reproducción, contagio y corrupción de las estructuras políticas y económicas legales.
  6. Migración forzada: El drama de cientos de miles de personas que abandonan sus lugares de origen huyendo de alguna de estas cinco tragedias.

Hacia una Constitución planetaria

La propuesta central de Ferrajoli es iniciar una discusión mundial que gire en torno a "una Constitución de la Tierra", un instrumento jurídico universal que ofrezca respuestas a esta emergencia global. Este documento impondría límites a "los poderes salvajes de los Estados y de los mercados globales en garantía de los derechos humanos y de los bienes comunes".

La experiencia de la pandemia ha demostrado la necesidad de respuestas coordinadas a nivel global. Ferrajoli insiste en un pacto constituyente mundial que involucre tanto a poderes estatales como privados. Inspirándose en experiencias nacionales como las áreas naturales protegidas en México, lanza incluso la idea del "establecimiento de una propiedad estatal planetaria" para proteger regiones críticas para el equilibrio ecológico.

Cien artículos para el debate

Quizás la parte más audaz de su propuesta son los cien artículos constitucionales que presenta como punto de partida para la discusión. Estos incluyen un catálogo exhaustivo de derechos y nuevas instituciones capaces de actuar en el ámbito global.

El proceso contemplaría conversaciones a nivel nacional, regional, continental y mundial, culminando con un borrador que se presentaría a las Naciones Unidas. Aunque la idea está cargada de optimismo, Ferrajoli argumenta que incluso como ejercicio intelectual puede servir para ordenar agendas locales y nacionales, incorporarse en iniciativas de gobierno, programas de partidos políticos y debates académicos y periodísticos.

La tensión necesaria

Como señaló recientemente Máriam M. Bascuñan en El País, "esa tensión entre el mundo que existe y el mundo que debería existir no es ingenuidad. Es la política misma". Ferrajoli, siguiendo a su maestro Norberto Bobbio, recuerda que "hoy más que en ningún otro momento de la historia, es preciso entender que la violencia ha dejado de ser la partera de la historia y se está convirtiendo cada vez más en su sepulturero".

El proyecto puede parecer lejano y difícil de implementar, pero precisamente por la magnitud de los desafíos que enfrentamos, necesitamos ideas y personajes que mantengan viva esta tensión creativa entre la realidad presente y las posibilidades futuras.