Madres buscadoras: las mujeres que excavaron México para hallar a sus hijos
Madres buscadoras: excavando México para hallar a sus hijos

Madres buscadoras: la dolorosa transformación de mujeres en expertas forenses

En la Ciudad de México, un fenómeno desgarrador ha convertido a decenas de mujeres en peritos improvisados y excavadoras de la tierra. Lejos de las felicitaciones convencionales del Día Internacional de la Mujer, estas madres han tomado las calles para exigir que se detengan los crímenes de odio y se reconozca su titánico esfuerzo: realizar el trabajo que las autoridades no pudieron o no quisieron hacer.

De amas de casa a investigadoras forenses

Muchas dejaron atrás sus labores de cuidados, maternidad y profesiones para dedicarse completamente a la búsqueda de restos humanos. Sus conversaciones ya no giran en torno a aficiones o viajes, sino a carpetas de investigación mal integradas, malos tratos en Ministerios Públicos y la corrupción que permea las Fiscalías. Algunas se han convertido en expertas en dictámenes periciales, recabación de pruebas y procesos penales, hablando con fluidez términos jurídicos como "solicita comparecencia" o "pide la sábana de llamadas por el dato ICEM".

Jacqueline Palmeros: una luz en el camino

Una de las activistas más reconocidas es Jacqueline Palmeros, quien tras la desaparición de su hija Jael Monserrat Uribe fundó el colectivo "Una Luz en el Camino". En diciembre de 2024, en un hecho inédito, logró encontrar los restos de su hija en la zona del Ajusco, alcaldía Tlalpan. Sin embargo, su lucha no terminó ahí.

"Falta muchísimo esfuerzo de las instituciones", declaró Palmeros a Crónica. "La coordinación institucional sigue siendo precaria y lo más lamentable es la falta de recursos humanos y materiales. Nos quedamos sin alimentos, ni hidratación, fue proporcionada por nosotras".

La activista criticó duramente los proyectos del Gabinete de Búsqueda: "Siempre han sido muy ambiciosos y no hemos abarcado ni una parte de lo que nos presentaron. Las familias siempre tenemos que sacar la casta y nos deja un muy mal sabor de boca".

El abandono institucional y la burocracia

Elizabeth Mancha, quien busca a su hijo Axel Mauricio desaparecido en Tampico en 2022, relató el nulo acompañamiento de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Las autoridades ignoran sus denuncias desde el momento en que son violentadas al intentar levantar una carpeta de investigación.

"El abandono de las autoridades es absoluto", afirmó Mancha. "No he tenido una búsqueda en el sitio donde desapareció mi hijo. En las búsquedas nos dan un área poligonal enorme que tenemos que excavar entre cuatro personas en máximo dos días; no llevamos servicios de limpia porque nadie nos dijo que tenemos derecho a eso".

Conocimiento forzado: delincuencia y procesos legales

Estas mujeres no solo dominan términos jurídicos, sino que conocen la ubicación de grupos delictivos en la capital y otras zonas de México. Saben sus alias, parentescos con otros criminales, rupturas y alianzas, información crucial que han recabado en su búsqueda desesperada.

En sus descansos durante las excavaciones, entre lágrimas y bordado de telas, comparten tristezas y vivencias. Sus lugares de concurrencia habitual son la Fiscalía, el juzgado o el Instituto de Ciencias Forenses. Para ellas, navidades y cumpleaños han dejado de existir; sus vidas están en pausa, al igual que las de sus hijos.

Estrategias de supervivencia emocional

Para aliviar su dolor, se aconsejan adquirir plantas y nombrarlas como sus hijos. A veces ríen porque, como dicen, "sólo nosotras nos entendemos". Cuando rompen en llanto, se abrazan, repudiando la insolencia de Ministerios Públicos que las agreden, les niegan acceso a carpetas o las insultan por exigir sus derechos.

Elizabeth Mancha fue contundente: "Si tuviéramos buenos elementos, los colectivos de buscadoras no existirían, pero la grave situación que vivimos nos obliga a introducirnos en este mundo tan doloroso. Nunca soñamos en hacer senderismo o rappel; es un riesgo introducirse a zonas de difícil acceso y le perdemos el miedo".

Concluyó con una reflexión amarga: "No tendrían que existir los desaparecidos, ni una Fiscalía especializada en desaparición de personas o la Comisión de Búsqueda". Estas mujeres, que pusieron en pausa sus vidas para excavar México "hasta encontrarlos", representan la falla más dolorosa del sistema de justicia mexicano.