Colectivo 'Locas, Unidas y Orgullosas' exige fin de sesgos de género en diagnósticos neurodivergentes
En el marco del Día Internacional de la Mujer, el colectivo Locas, Unidas y Orgullosas ha emergido como una voz poderosa que representa a más de 150 activistas neurodivergentes en México. Este movimiento exige transformaciones fundamentales en el sistema de salud, incluyendo diagnósticos tempranos sin sesgos de género, acceso universal a servicios médicos y el reconocimiento oficial de la neurodiversidad como una discapacidad que merece políticas públicas específicas.
La lucha contra diagnósticos tardíos y erróneos
Lourdes Arellano recibió su diagnóstico de autismo a los 21 años, una respuesta tardía a décadas de preguntas sin resolver, violencia y críticas que dañaron profundamente su autoestima. Su historia refleja la realidad de miles de mujeres en México y América Latina que enfrentan un sistema clínico que las invisibiliza, diagnostica erróneamente e incluso las infantiliza.
"Para las mujeres es muy difícil llegar al diagnóstico, porque todo está basado en hombres, en niños. Una mujer adulta autista es una ecuación básicamente imposible para la medicina", explicó Leticia Sosa, una de las fundadoras del colectivo, en entrevista con Proceso.
La investigación "Autismo en femenino: haciendo visible lo invisible" de Stefani Mardones Carvajal revela que el autismo se diagnostica tres o cuatro veces más en hombres que en mujeres, evidenciando un sesgo sexista significativo. Los instrumentos diagnósticos actuales, como la prueba ADOS-2 para autismo, fueron desarrollados basándose principalmente en casos masculinos, reduciendo su sensibilidad para detectar rasgos en niñas y mujeres.
El fenómeno del masking y sus consecuencias
Las activistas destacan el fenómeno del masking o camuflaje social, donde las mujeres neurodivergentes sienten presión por "fingir ser normales" para ser aceptadas socialmente. Esta constante actuación genera un agotamiento físico y emocional devastador que oculta los síntomas ante los ojos de especialistas y afecta profundamente la autopercepción.
Patricia Jiménez, integrante del colectivo, señaló que esta incomprensión constante desde edades tempranas convierte a las mujeres neurodivergentes en "personas vulnerables desde lo emocional", con mayor riesgo de involucrarse en relaciones abusivas y sufrir violencia de género.
Exigencias concretas para transformar el sistema
El pliego petitorio de Locas, Unidas y Orgullosas incluye demandas específicas:
- Diagnósticos tempranos sin sesgos de género
- Acceso universal a la salud con enfoque de interseccionalidad
- Reconocimiento oficial de la neurodiversidad como discapacidad
- Reducción de la jornada laboral de 40 horas y opción de trabajo desde casa
- Investigaciones médicas con perspectiva de género
- Participación activa en creación de políticas públicas
- Adecuación de espacios para reducir sobreestimulaciones sensoriales
Violencia de género y salud mental
Las estadísticas son alarmantes: nueve de cada diez mujeres autistas han sido víctimas de violencia sexual, según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Esta violencia, combinada con la falta de diagnósticos adecuados y redes de protección, puede detonar condiciones como depresión, ansiedad o trastorno por estrés postraumático.
"Toda la violencia me llevó a querer quitarme la vida. Y fue hasta los 21 años que recibí un diagnóstico de TDAH, y al año un diagnóstico de autismo", compartió Lourdes Arellano, quien sobrevivió a abuso sexual en su infancia y a una relación abusiva en la adolescencia.
El diagnóstico temprano como privilegio
Fabiola Lara, diagnosticada con TDAH a los cinco años, reconoce su situación como un privilegio comparado con la realidad de miles de mujeres que reciben sus diagnósticos entre los 25 y 40 años. "Cuando tienes un diagnóstico temprano puedes llevar una vida funcional, en la que no vas a batallar, o no tanto", indicó.
Esta problemática de diagnósticos tardíos se agrava por las desigualdades económicas que limitan el acceso a servicios de salud mental especializados, creando una brecha adicional para las mujeres neurodivergentes en México.
Espacios de apoyo mutuo y resistencia colectiva
Lo que comenzó en 2023 como un grupo de apenas 20 mujeres se ha convertido en una red sólida de más de 150 activistas. Rosalía, diagnosticada con TDAH a los 47 años, destacó que el colectivo es "un espacio de acompañamiento y solidaridad en el que las divisiones sociales se difuminan".
Estos grupos de apoyo permiten a las mujeres neurodivergentes reconocerse como agentes activos en sus propios procesos de salud, subvirtiendo el rol pasivo de "objeto de estudio" que tradicionalmente les ha asignado la psiquiatría.
"Nosotras hemos dicho que, por nuestros contextos, tal vez nunca habríamos sido amigas, de no ser por estos espacios. Mucha diferencia de edad, de clase social, de profesión, de lugar de nacimiento. Pero tenemos una misma lucha en común y por eso seguimos aquí, resistiendo año con año", concluyó Patricia Jiménez.
El colectivo Locas, Unidas y Orgullosas representa así no solo una demanda por derechos específicos, sino la construcción de una comunidad que transforma la neurodivergencia de una etiqueta limitante en una fuerza compartida para enfrentar un mundo que históricamente las ha invisibilizado.



