Ramadán en Gaza: Oración entre escombros tras destrucción masiva de mezquitas
El mes sagrado musulmán del Ramadán ha comenzado en la Franja de Gaza bajo condiciones devastadoras, con miles de palestinos obligados a rezar entre las ruinas de mezquitas destruidas o en espacios improvisados con lonas y madera, mientras lamentan la pérdida de sus lugares de culto y de seres queridos en medio de una profunda crisis humanitaria.
Destrucción espiritual y comunitaria
En la ciudad de Gaza, la emblemática cúpula de la mezquita Al Hassaina yace ahora sobre un montón de escombros. Su antiguo patio, donde antes se reunían los fieles para orar, se ha convertido en un espacio donde familias desplazadas duermen, cocinan y tienden la ropa entre columnas rotas y estructuras colapsadas.
"No soporto verlo", declaró con emoción Sami Al Hissi, voluntario de 61 años en la mezquita, mientras permanecía de pie sobre los escombros donde antes se congregaban cientos de fieles. "Solíamos rezar cómodamente. Solíamos ver a nuestros amigos, a nuestros seres queridos. Ahora no hay seres queridos, ni amigos, ni mezquita", expresó con visible dolor.
Cifras devastadoras de la guerra
Según las autoridades sanitarias palestinas, la invasión israelí a Gaza ha causado la muerte de 72 mil palestinos desde que comenzó el conflicto tras el ataque transfronterizo liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023, que según cifras israelíes dejó mil 200 víctimas.
La oficina de prensa del Gobierno de Gaza, controlado por Hamás, ha documentado una destrucción sistemática de lugares de culto:
- 835 mezquitas destruidas completamente por las fuerzas israelíes
- 180 mezquitas dañadas parcialmente
- 40 de los 60 cementerios de Gaza destruidos
- Múltiples ataques a iglesias cristianas
Respuestas y acusaciones cruzadas
Israel afirma que sus operaciones militares tienen como objetivo infraestructuras milicianas y acusa a los grupos armados palestinos de operar desde zonas civiles, incluidas mezquitas, una acusación que Hamás niega categóricamente.
Mientras tanto, para los residentes de Gaza, la pérdida es tanto espiritual como comunitaria. "Nos hubiera gustado dar la bienvenida al Ramadán en un ambiente diferente", dijo Khitam Jabr, una mujer desplazada que ahora se aloja en lo que queda de una mezquita. "No tenemos suficientes mezquitas. Todas las mezquitas fueron destruidas y no hay ningún lugar donde rezar. Ahora rezamos en tiendas de campaña", añadió.
Impacto en las tradiciones religiosas
Al Hissi recordó cómo durante Ramadanes anteriores, la mezquita atraía a fieles de diversos barrios como Shejaia y Daraj, llegando a congregar a miles de personas en sus espacios. "Se llenaba con miles de personas", afirmó. "Pero ahora, ¿dónde se supone que deben rezar? Todo son escombros y destrucción. Apenas hay espacio para cien personas".
La escena actual muestra a niños trepando por cúpulas agrietadas y mujeres recogiendo ropa tendida entre columnas destruidas, mientras la comunidad musulmana intenta mantener sus tradiciones religiosas en medio de una devastación sin precedentes.
Con información de Reuters, este reportaje documenta cómo el Ramadán de 2026 se vive en Gaza no como un mes de celebración espiritual, sino como un período de duelo colectivo, resistencia y adaptación ante la destrucción masiva de infraestructura religiosa y comunitaria.



