32 años del magnicidio que sacudió a México: las versiones en conflicto sobre Colosio
Este 23 de marzo se cumplen tres décadas y dos años del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, un magnicidio que continúa generando controversias y múltiples hipótesis que desafían la narrativa oficial sobre el crimen atribuido a Mario Aburto Martínez.
El día que cambió la historia política
El 23 de marzo de 1994, en medio de un mitin político en el barrio popular de Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California, el entonces candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional recibió dos disparos mortales. En ese momento caótico, las autoridades detuvieron a Mario Aburto Martínez, quien presuntamente se abrió paso entre la multitud para disparar a corta distancia.
La versión oficial: un asesino solitario
En septiembre del año 2000, la Procuraduría General de la República, bajo el mando de Jorge Madrazo Cuéllar, publicó el informe final de la investigación. Este documento determinó que Mario Aburto actuó como "asesino solitario", realizando dos disparos en sucesión rápida cuando ambos hombres hicieron contacto directo.
Según el informe oficial:
- Un disparo impactó en la región temporal derecha de Colosio, causando un traumatismo craneoencefálico severo que resultó fatal
- La segunda bala penetró en la región abdominal, provocando lesiones internas adicionales
- La Procuraduría basó su conclusión en testimonios de agentes de seguridad y asistentes que identificaron a Aburto
- Mario Aburto reconoció formalmente haber realizado los disparos
- Los informes balísticos indicaron que las trayectorias coincidían con la posición del acusado
Inconsistencias que sembraron dudas
A pesar de la conclusión oficial, el propio expediente judicial revela numerosas irregularidades que han alimentado el escepticismo durante décadas:
- Mario Aburto fue interrogado por múltiples agentes y autoridades tras su detención, rompiendo la cadena de custodia legal
- La aglomeración en el mitin dificultó la preservación de la escena del crimen
- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó posibles violaciones a derechos humanos durante la detención
- Existieron interrogatorios sin la debida claridad sobre su conducción
La teoría del segundo tirador
Las inconsistencias sobre trayectorias y distancias de los disparos abrieron paso a una hipótesis alternativa: la existencia de un segundo tirador. Varios testigos aseguraron escuchar tres balazos en lugar de dos, contradiciendo la versión oficial.
En enero de 1995, el subprocurador especial del caso, Pablo Chapa Bezanilla, planteó formalmente la hipótesis de una "acción concertada", sugiriendo la participación de Othón Cortés Vázquez, un chofer de un diputado federal del PRI. Sin embargo, la falta de pruebas materiales directas llevó a su liberación en agosto de 1996.
La sombra del complot político
El contexto político de 1994, marcado por rupturas internas dentro del PRI, alimentó teorías sobre un complot orquestado desde las altas esferas del partido. Luis Donaldo Colosio buscaba cambios que confrontaban la hegemonía priísta, incluyendo diferencias con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.
Aunque estas versiones se sustentan principalmente en investigaciones periodísticas y libros que a menudo derivan en especulación, reflejan el profundo escepticismo que persiste sobre el caso.
Denuncias de tortura no investigadas
Mario Aburto denunció haber sufrido tortura durante su detención, una acusación que según su abogado, Jesús González Schmal, nunca fue debidamente investigada por las autoridades. En noviembre de 2021, la CNDH publicó documentos que apuntaban a posibles actos de tortura contra Aburto y miembros de su familia.
"Lo supieron en su momento los responsables de la investigación oficial y la propia Comisión Nacional, y a pesar de eso lo minimizaron y hasta desautorizaron con tal de sostener la versión oficial del 'asesino solitario'", afirmó la CNDH en un posicionamiento público.
Tres décadas después, el asesinato de Luis Donaldo Colosio permanece como una herida abierta en la historia política mexicana, con preguntas sin responder y versiones en conflicto que continúan desafiando la narrativa oficial sobre uno de los magnicidios más emblemáticos del país.



