Llorar por este INE será perder el tiempo: Análisis de Ciro Gómez Leyva
En su columna "365 días", el periodista Ciro Gómez Leyva sostiene que lamentarse por el Instituto Nacional Electoral (INE) actual es una actividad inútil. Asegura que la toma de control por parte de la llamada Cuarta Transformación (4T) no se completó este martes con la votación oficialista que designó a tres nuevos consejeros afines: Cruz, Chávez y Gómez Puga.
La pérdida de credibilidad del INE
Gómez Leyva expresa sorpresa ante la cantidad de titulares, artículos y publicaciones en redes sociales que consideran este evento como un punto de inflexión. En su opinión, el INE perdió su credibilidad y relevancia desde julio, cuando decidió sancionar con apenas un 10% del gasto en campaña a candidatos que aparecieron en los famosos "acordeones" y lograron posiciones clave como ministros, magistrados y jueces.
Al actuar de esta manera, el instituto premió la corrupción del principio de equidad, aplaudió el engaño y transformó a los ganadores acordeonistas en individuos que se benefician de manera desproporcionada. Por ejemplo, un puesto en la Suprema Corte de Justicia de la Nación habría costado una multa de solo 145 mil pesos, mientras que uno en un juzgado, de 22 mil pesos, además de que se otorgaron descuentos adicionales.
El futuro electoral con el nuevo INE
El arribo de los nuevos consejeros es visto por el columnista como una pobre secuela de un proceso ya deteriorado. Este INE, ahora bajo mayor influencia oficialista, será el encargado de conducir y cerrar las elecciones de 2027.
Con esta institución en manos afines al gobierno, la oposición política —que en el pasado gritaba consignas como "el INE no se toca"— deberá obtener al menos la mitad de los votos para evitar reeditar la derrota de 2024, la cual abrió paso a estas formas de control y poder sobre las urnas electorales.
Gómez Leyva concluye que no hay alternativa: nada ganarán con ponerse a llorar. Enfocarse en el llanto o la queja será inútil; en cambio, deben concentrar sus esfuerzos en una estrategia electoral sólida para los próximos comicios.



