El Senado de Estados Unidos, controlado por los republicanos, aprobó un plan de financiación de 70,000 millones de dólares para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza durante los próximos tres años. La medida, que ignora las exigencias demócratas de establecer límites a las operaciones migratorias, representa un paso crucial para poner fin al cierre parcial que afecta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) desde mediados de febrero.
Detalles de la aprobación
Dos republicanos, los senadores Rand Paul y Lisa Murkowski, se opusieron a la iniciativa. Ahora, las comisiones del Congreso deberán concretar los detalles sobre cómo se gastarán los fondos mediante una legislación separada que el presidente Donald Trump deberá promulgar. Se espera que esta financiación se mantenga durante el resto de su mandato, que concluye en enero de 2029.
Ante la firme oposición demócrata, los republicanos recurrieron al procedimiento de "reconciliación presupuestaria", poco utilizado, que permite que ciertas leyes presupuestarias eludan el bloqueo demócrata. Estas medidas solo requieren una mayoría simple en el Senado, donde los republicanos tienen 53 escaños frente a 47, en lugar de los 60 votos necesarios habitualmente.
Contexto de la crisis
La financiación para la mayor parte del DHS se agotó hace más de nueve semanas, mientras los demócratas presionaban para que se aceptaran nuevas restricciones para el ICE y la Patrulla Fronteriza. Tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses por disparos de agentes de inmigración en Minneapolis, los demócratas exigieron que estas agencias se sujetaran a las mismas normas que las fuerzas policiales, incluyendo la obtención de órdenes judiciales para ingresar a domicilios.
Las negociaciones terminaron en un punto muerto. El Senado aprobó una ley para financiar las operaciones del DHS, excepto las del ICE y la Patrulla Fronteriza, pero la medida se estancó en la Cámara de Representantes, donde los republicanos de línea dura exigieron fondos también para esas entidades.
Maratón de votaciones
La sesión de votaciones duró casi seis horas, comenzando a última hora del miércoles. El año pasado, los republicanos ya habían aprobado una ley que proporcionaba unos 130,000 millones de dólares para estas dos agencias, además de los 70,000 millones actuales.
A ocho meses de las elecciones de mitad de mandato, los demócratas intentaron presentar a los republicanos como desconectados de las familias estadounidenses, señalando el aumento de los precios de la gasolina y los costes sanitarios. Los republicanos, por su parte, acusaron a los demócratas de querer "retirar la financiación" a operaciones migratorias cruciales.
Enmiendas rechazadas
Los demócratas presentaron enmiendas para reducir gastos sanitarios, restablecer la ayuda alimentaria, evitar cancelaciones de seguros médicos y aumentar fondos para comidas escolares, pero todas fracasaron. Sin embargo, contaron con el apoyo de varios republicanos, como Susan Collins y Dan Sullivan, que enfrentan campañas de reelección difíciles.
Una encuesta reciente de Reuters/Ipsos muestra que más de la mitad de los estadounidenses son menos propensos a apoyar candidatos que respalden las deportaciones masivas de Trump, mientras que una mayoría similar reporta que sus finanzas se han visto afectadas por el alza en los precios de la gasolina. La sanidad encabeza la lista de prioridades para los votantes.
El Senado votó 98-0 a favor de una enmienda republicana del senador Lindsey Graham, que establece un fondo para financiar operaciones del ICE destinadas a detener, encarcelar y deportar a adultos condenados por violación, asesinato o abuso sexual de menores que hayan entrado ilegalmente al país.
Los legisladores rechazaron otras enmiendas republicanas que buscaban exigir prueba de ciudadanía para votar, prohibir fondos de Medicaid para cirugías de reasignación de género en menores, y recortar ayuda exterior y programas de ciencia y educación para financiar al ICE y la Patrulla Fronteriza.



