Plan B de Sheinbaum: Topes salariales para consejeros del INE y transparencia partidista
Plan B de Sheinbaum: Topes salariales para consejeros del INE

Plan B de Sheinbaum: Reforma electoral con topes salariales y fiscalización

La presidenta Claudia Sheinbaum ha enviado al Senado de la República una nueva propuesta denominada "Plan B", que busca implementar cambios significativos en el sistema electoral mexicano. Esta iniciativa, presentada tras el rechazo de la reforma electoral original, se centra en establecer límites a las remuneraciones de altos funcionarios electorales y fortalecer la transparencia en el financiamiento político.

Topes salariales para funcionarios electorales

El núcleo de la propuesta establece topes máximos de remuneración para los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), los órganos electorales locales (OPLES) y los magistrados de los tribunales electorales. Ninguno de estos funcionarios podrá ganar más que la presidenta de México, según lo declarado por la mandataria durante su conferencia matutina.

"Vamos a seguir insistiendo en que el INE debe bajar su presupuesto", afirmó Sheinbaum, quien reiteró su compromiso de eliminar lo que calificó como "privilegios" dentro del organismo electoral. La presidenta señaló que, aunque la Constitución ya establece límites, estos no se respetan en la práctica, ya que la suma de todas las remuneraciones, bonos y beneficios supera actualmente su propio salario.

Transparencia en partidos políticos

La iniciativa también propone modificaciones a la Ley General de Partidos Políticos que incluyen:

  • Obligación de transparentar las remuneraciones de todos los dirigentes partidistas
  • Reporte en tiempo real de operaciones financieras mediante sistemas bancarizados
  • Establecimiento de un tope salarial equivalente a 1,500 Unidades de Medida y Actualización (UMAS)
  • Prohibición de recursos ilícitos, de origen no comprobable o provenientes del extranjero
  • Eliminación de aportaciones en efectivo

Fiscalización y convenios con la UIF

Uno de los aspectos más destacados del Plan B es la posibilidad de que, mediante convenios específicos, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) pueda revisar el origen de los recursos utilizados en procesos electorales. Esta medida busca combatir el financiamiento ilícito en la política mexicana.

Además, la propuesta contempla el uso de tecnologías avanzadas para mejorar los procesos de fiscalización electoral, garantizando mayor transparencia y eficiencia en la supervisión de los comicios.

Cambios en la organización electoral

La iniciativa plantea modificaciones técnicas importantes en los procesos electorales:

  1. Inicio del cómputo de votos en elecciones federales inmediatamente después de concluir la jornada electoral, con la llegada del primer paquete de votación
  2. Aplicación del mismo criterio para los cómputos locales
  3. Reducción del número de regidurías municipales, estableciendo un rango de 7 a 15 dependiendo del tamaño de la población
  4. Limitación a una sindicatura por municipio

Reducción de gastos y reasignación de recursos

El Plan B propone un tope presupuestal para los congresos locales equivalente al 0.70% del presupuesto de egresos de cada entidad federativa. En el caso del Senado de la República, se plantea una reducción progresiva del gasto hasta alcanzar el 15%.

Los ahorros generados por estas medidas, según informó el gobierno federal, serán destinados a obras de infraestructura pública en los municipios y estados correspondientes, priorizando el desarrollo regional.

Calendario electoral modificado

La presidenta Sheinbaum anunció que la elección judicial se realizará en 2027, coincidiendo con las elecciones intermedias programadas para ese año. Esta decisión busca optimizar recursos y simplificar el calendario electoral.

Respecto a la revocación de mandato, la propuesta establece que este proceso se llevará a cabo el primer domingo de junio del tercer o cuarto año de gobierno, lo que podría corresponder a 2027 o 2028, dependiendo del momento en que se solicite.

El Plan B de Sheinbaum representa un esfuerzo por reformar el sistema electoral mexicano desde múltiples ángulos, combinando medidas de austeridad, transparencia y modernización tecnológica. La propuesta ahora se encuentra en manos del Senado, donde iniciará su proceso de discusión y posible aprobación.