Reforma política de Sheinbaum: el desafío de extirpar los tumores del sistema
Reforma política: la resistencia de los tumores en Morena

La reforma política de Sheinbaum y la lucha contra los tumores del sistema

¿Por qué empecinarse en una reforma electoral que amenaza el control político en las cámaras que actualmente detenta la fuerza gobernante? Se argumenta que el ahorro económico al reducir el presupuesto del INE y los partidos no justifica un tsunami político. Además, pedir a los aliados que se den un disparo al pie es irreal y podría romper la mayoría constitucional que permite a Palacio Nacional dominar el poder legislativo.

El telón de fondo trascendental

Para Claudia Sheinbaum, el verdadero trasfondo es crucial: la Cuarta Transformación debe empezar a decidir entre la lucha por el poder y la lucha por los principios. No tiene sentido haber alcanzado la presidencia para sanear la vida pública si el proceso de tomar y conservar el poder contradice o posterga indefinidamente esos ideales.

Tras el despojo de 2006, López Obrador comprendió que era imposible vencer al sistema sin usar sus propias artimañas. Esto llevó a alianzas penosas y tolerancia de excesos incongruentes con las banderas del movimiento. Los males necesarios incluyeron acuerdos con organizaciones como el Partido Verde o candidaturas perniciosas como la de Cuauhtémoc Blanco en Morelos.

El problema de los males necesarios

Estos males terminan desvirtuando un movimiento y, con el tiempo, se convierten en parte constitutiva del sistema. Su erradicación pone en riesgo al sistema mismo, como extirpar un tumor arraigado que destruye un órgano vital. Los partidos Verde y del Trabajo aprovecharon la necesidad de Morena, negociando candidaturas que ampliaron su cuota en el Congreso, creando un círculo vicioso donde su peso los hace cada vez más imprescindibles.

Hoy, Morena tiene 252 diputados, apenas superando la mayoría relativa de 251, necesaria para aprobar leyes secundarias y presupuesto. Si en las próximas elecciones los aliados negocian al alza, Morena podría depender de ellos para la operación política diaria y para alcanzar la mayoría calificada de 334, requerida para cambios constitucionales.

La paradoja de los partidos aliados

Paradójicamente, ambos partidos carecen de fuerza propia o base social importante. Su peso se debe a un arreglo artificioso, engrosado por la alianza con Morena. Los gobiernos de la 4T enfrentan una encrucijada: mimar a los aliados para sacar reformas, pero ese mimo compromete las posibilidades a mediano y largo plazo, generando una adicción a aliados mercenarios sin relación con el movimiento.

La propuesta de reforma y sus desafíos

Con su reforma político-electoral, Sheinbaum busca que la fuerza de los partidos periféricos refleje su capacidad real, no ficticia. Reducir presupuestos, eliminar plurinominales o que sean producto de votos y no de cúpulas partidistas forma parte de este diseño. Esto ha provocado la rebelión de ambos partidos, con modificaciones que han llevado a Sheinbaum a cuestionar la utilidad de su aprobación.

El próximo martes, informará su decisión. Los analistas contemplan dos salidas posibles:

  • Reiterar la versión original, sabiendo que será rechazada, evidenciando el carácter rentista y parasitario de estos partidos ante la opinión pública.
  • Anunciar una tercera versión, a medio camino, con esperanza de un acuerdo de última instancia.

También cabe la posibilidad de que Palacio Nacional retire la iniciativa para tiempos mejores.

Reflexiones de fondo

Con o sin reforma, Morena tendría que cambiar los términos de su alianza electoral para 2027, para no dar vida artificial a organizaciones en las que no puede confiar. Es una apuesta riesgosa, con la composición del Congreso y 17 gubernaturas en juego. Quizá ha llegado el momento de asumir pérdidas inmediatas para sanear el futuro, como quedarse con 20 gubernaturas en lugar de 24, desvinculándose de arreglos vergonzantes.

La segunda reflexión se centra en la operación política. Las intenciones de Sheinbaum son correctas, pero es crucial preguntarse si la capacidad y lealtad de los operadores están a la altura. No basta con una estrategia inteligente; se necesitan operadores capaces de ejecutarla.

El desenlace y diagnóstico

En los próximos días, conoceremos el desenlace de este entuerto. Las intenciones de la presidenta, más allá de los detalles, apuntan a sanear vicios evidentes. El resultado de esta iniciativa será un diagnóstico para confirmar la resistencia de los tumores a ser extirpados, revelando los desafíos profundos del sistema político mexicano.