Sheinbaum se pronuncia sobre el avance del Plan B de reforma electoral en el Senado
La presidenta Claudia Sheinbaum abordó las posibles dificultades que enfrenta el denominado Plan B de reforma electoral en el Senado de la República, afirmando que "no estoy tras los senadores, uno por uno, para ver cómo van a votar". En declaraciones recientes, la mandataria federal subrayó que el proceso de votación será el mecanismo que defina el destino de la propuesta, y que cualquier resultado será sancionado por la ciudadanía.
"Para mí no es derrota, al revés"
Frente a las especulaciones sobre un posible freno a la iniciativa, Sheinbaum manifestó una postura firme: "Para mí no es derrota, al revés". Explicó que, independientemente de si se logra una mayoría calificada o solo acuerdos parciales, la población tendrá la última palabra. "Si todos están de acuerdo, la mayoría calificada en las dos cosas, pues ya vamos a ver en la votación. Luego están de acuerdo con una parte y con otras no. Bueno, ya la gente también sancionará esa parte", declaró.
El núcleo del Plan B: erradicar privilegios
La presidenta destacó que el asunto principal del Plan B radica en lo que representa la "cuarta transformación": la eliminación de privilegios en el sistema político. Entre los puntos clave, mencionó:
- Evitar que un consejero del Instituto Nacional Electoral (INE) gane más que la presidenta.
- Reducir el número de regidores en municipios, estableciendo un tope de 15 regidurías en lugar de 25.
- Impedir que diputados locales desvíen recursos destinados a servicios municipales o estatales.
"Lo más importante del plan B es disminuir privilegios", enfatizó Sheinbaum, cuestionando la justificación de tales beneficios.
Propuestas adicionales y proceso legislativo
Además, la mandataria se refirió a la revocación de mandato, sugiriendo que podría realizarse en el tercer año de gobierno en lugar del cuarto, para mayor eficacia. Reconoció desconocer los detalles específicos del avance en las comisiones del Senado, pero confirmó que se envió una nueva propuesta que debe ser votada primero en comisiones y luego en el pleno.
Al ser consultada sobre la posibilidad de que el Plan B no sea aprobado, respondió: "Sí, es lo mismo del plan A", reiterando su compromiso con la ciudadanía. "Tengo una obligación con la gente a la que nunca va a renunciar", afirmó, concluyendo con optimismo: "No creo que nadie se oponga a que se acaben los privilegios de los consejeros electorales. Vamos a ver".
Este posicionamiento ocurre en un contexto donde el Plan B ha generado debates intensos, con actores políticos expresando posturas divergentes sobre su viabilidad y contenido.



