México ante la encrucijada petrolera: ganancias por alza global vs. subsidios internos
La escalada de tensiones geopolíticas en Medio Oriente, específicamente el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha provocado un incremento significativo en los precios internacionales del petróleo. En momentos críticos, la cotización ha superado la barrera psicológica de los 100 dólares por barril, un nivel no visto desde 2022, cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania.
Un escenario de ingresos potenciales para las finanzas públicas
Esta coyuntura internacional presenta, en apariencia, una oportunidad financiera para México. Un análisis detallado del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) proyecta que, si el precio del crudo cierra el año 2026 en al menos 90 dólares por barril, los ingresos petroleros adicionales para el erario nacional podrían alcanzar la impresionante cifra de aproximadamente 406 mil millones de pesos.
La proyección cobra relevancia al considerar que el precio actual del petróleo, que supera los 80 dólares por barril, ya está muy por encima de la estimación contemplada en el Paquete Económico 2026, el cual lo tasó de manera conservadora en 54.9 dólares. El IMCO fundamenta su proyección en datos históricos: en 2022, durante el conflicto ruso-ucraniano, el precio del barril cerró en 89.2 dólares.
Según los cálculos del instituto, basados en el Paquete Económico, cada dólar adicional en el precio del petróleo genera cerca de 11.6 mil millones de pesos extra en ingresos petroleros para el país. Este mecanismo convierte la volatilidad geopolítica en un factor de ingresos potenciales.
La sombra de los subsidios: un beneficio que puede desvanecerse
Sin embargo, el IMCO lanza una advertencia crucial: estos ingresos adicionales podrían verse completamente anulados si el gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, decide reactivar los estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) con el objetivo de contener el precio de las gasolinas en el mercado interno.
El instituto recuerda un precedente reciente y revelador. En 2022, los ingresos extraordinarios que México obtuvo por el alza del petróleo, calculados en 394.5 mil millones de pesos, se diluyeron prácticamente por completo cuando el gobierno activó subsidios a los combustibles. El costo de esos estímulos ascendió a 395.4 mil millones de pesos, neutralizando así el beneficio fiscal.
La reactivación de estos apoyos es una posibilidad real, dado que el aumento en el precio del crudo presiona directamente los presupuestos familiares y eleva los costos de transporte y producción a nivel nacional y global, alimentando presiones inflacionarias.
Perspectivas futuras y advertencias de los analistas
La tendencia alcista en los precios del petróleo muestra similitudes preocupantes con los niveles observados durante la invasión rusa a Ucrania. Los analistas del sector energético advierten que, si el conflicto en Medio Oriente se intensifica o prolonga, el precio del barril podría acercarse incluso a los 150 dólares, exacerbando la disyuntiva entre ingresos fiscales y control de precios internos.
En conclusión, México se encuentra en una posición compleja. Por un lado, se beneficia de los mayores ingresos derivados de la exportación de un petróleo más caro. Por el otro, enfrenta la presión social y económica de contener el precio de los derivados, como las gasolinas, una medida que, según la experiencia de 2022, tiene el potencial de evaporar las ganancias extraordinarias y dejar al fisco en un punto similar al de partida.



