Apagón total sume a Cuba en una crisis energética sin precedentes
La isla de Cuba se encuentra sumida en un apagón generalizado que ha paralizado su sistema eléctrico nacional, agravando una crisis social y económica marcada por la escasez de combustible y el endurecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos. Este colapso ocurre en un contexto de parálisis económica y falta de energía, exacerbado por el corte de envíos de petróleo desde Venezuela y las amenazas de sanciones a otros países que intenten vender combustible al gobierno cubano.
Millones de personas afectadas por el colapso eléctrico
El apagón se produjo tras una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional, según informó la Unión Nacional Eléctrica de Cuba (UNE) en la red social X, donde también señaló que se iniciaron protocolos para intentar restablecer el servicio. Este colapso ha dejado a aproximadamente 10 millones de personas sin electricidad en una isla que depende en gran medida de combustible importado para alimentar su red eléctrica.
El problema energético no es nuevo en Cuba. La generación eléctrica depende principalmente de termoeléctricas envejecidas, muchas con más de cuatro décadas de operación, lo que ha vuelto el sistema más frágil. En las últimas semanas ya se habían registrado apagones masivos, incluyendo uno a inicios de marzo que dejó sin electricidad a dos tercios del territorio cubano, incluida La Habana, tras una falla en el sistema.
Escasez de petróleo profundiza la emergencia
La crisis energética se ha intensificado después de que Estados Unidos presionara para cortar los envíos de petróleo desde Venezuela, principal proveedor de combustible de la isla. Desde el 9 de enero no ha llegado ningún tanquero con petróleo a Cuba, obligando al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel a aplicar medidas de emergencia, entre las que destacan:
- Suspensión de la venta de diésel
- Racionamiento de gasolina
- Reducción de algunos servicios hospitalarios
- Medidas de ahorro energético en el sector público
Washington sostiene que su política responde a la amenaza excepcional que representa Cuba para la seguridad nacional estadounidense, mientras que La Habana acusa al gobierno de Donald Trump de intentar asfixiar la economía del país. El embargo estadounidense contra la isla se mantiene vigente desde 1962, aunque en los últimos años las sanciones han sido reforzadas.
Protestas sociales crecen por falta de servicios básicos
La crisis energética ha provocado protestas en distintos puntos de la isla, impulsadas por la falta de electricidad, agua y combustible. En algunas ciudades, los habitantes han salido a las calles para denunciar apagones prolongados y escasez de servicios básicos, mientras que estudiantes universitarios realizaron protestas por el impacto de los cortes eléctricos en sus actividades académicas.
En el centro del país, incluso se registró una protesta en la que manifestantes dañaron la sede local del Partido Comunista, lo que derivó en varios arrestos por parte de las autoridades. La crisis energética ha incrementado el malestar social en la isla, donde los cortes programados pueden superar 15 horas en La Habana y extenderse más de un día en algunas provincias, en medio de una de las peores crisis económicas de los últimos años.



