Cuatro décadas después del desastre nuclear de Chernóbil, la huella del conflicto bélico se suma al deterioro del tiempo. La invasión rusa a Ucrania ha afectado gravemente la infraestructura que contiene el material radiactivo, según alertan especialistas.
Daños en el Nuevo Confinamiento Seguro
El Nuevo Confinamiento Seguro (NCS), la estructura diseñada para retener los residuos radiactivos de la planta ucraniana, presenta afectaciones significativas debido a ataques con drones desde 2022. De acuerdo con un informe de Greenpeace, el 50% del techo norte, el techo sur y las paredes laterales del NCS están dañados.
El material de revestimiento y las estructuras críticas, incluido el sistema de grúas, han sufrido impactos. Además, existe el riesgo de corrosión por la filtración de nieve y agua bajo el arco del NCS.
Jan Vande Putte, especialista nuclear de Greenpeace Ucrania, señaló que “aún es temprano para un análisis completo, pero la evaluación inicial indica que el futuro del proyecto es incierto”. Debido a los altos niveles de radiación sobre el sarcófago, podría ser necesario desplazar todo el NSC sobre sus rieles hasta el lugar de construcción original para realizar reparaciones, con un costo enorme.
El impacto de la guerra
La estructura NCS se instaló entre 2016 y 2017, pero en 2025 fue perforada por un dron ruso. El ingeniero principal, Artem Siriy, calificó el ataque como “uno de los crímenes de guerra más graves contra Ucrania”.
Las fuerzas rusas ocuparon la central nuclear el primer día de la invasión en 2022. El ejército ruso cavó trincheras y estableció campamentos en zonas como el Bosque Rojo, área que adquirió ese color tras la explosión radiactiva de 1986. Esto convirtió el lugar en un frente clave desde el 24 de febrero de 2022.
Aunque la planta de Chernóbil no genera electricidad desde el año 2000, sigue siendo un sitio altamente sensible. La periodista ucraniana Anna Romandash, en un artículo reciente, destacó que alrededor de 2,500 especialistas continúan monitoreando los niveles de radiación y garantizando la contención segura de los desechos nucleares.
“La seguridad nunca se apaga, especialmente en una zona altamente contaminada como esta”, afirmó Romandash, subrayando que incluso las instalaciones nucleares inactivas requieren vigilancia constante.



