Cuba recibe apoyo ruso en medio de una crisis energética profunda
La isla de Cuba enfrenta una grave crisis energética, exacerbada por las sanciones impuestas por Estados Unidos, que ha encontrado un respiro temporal con la llegada de un buque ruso cargado con 100 mil toneladas de petróleo crudo. Este envío, aunque significativo, plantea interrogantes sobre su utilidad real frente a las necesidades internas, especialmente en un sistema que prioriza combustibles refinados como el fuel oil y el diésel.
La transformación del crudo: un proceso clave con limitaciones
El petróleo crudo no puede usarse directamente; requiere un proceso de refinación para convertirse en productos útiles. Según datos internacionales, un barril típico se divide en:
- Gasolina: entre 43% y 49%
- Diésel y gasóleo: entre 27% y 30%
- Combustible para aviones: entre 6% y 9%
- Gases licuados: entre 3% y 8%
Las 100 mil toneladas enviadas por Rusia, equivalentes a unos 733 mil barriles, podrían generar principalmente gasolina y diésel. Sin embargo, Cuba demanda más fuel oil y diésel, lo que reduce la eficacia de este recurso.
Prioridades energéticas cubanas: fuel oil y diésel en el centro
En 2023, Cuba consumió 5 millones 756 mil 300 toneladas de derivados del petróleo, según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). La distribución fue:
- Fuel oil: aproximadamente 71% del total
- Diésel: alrededor del 17%
- Gasolina: una participación menor
Esto refleja que el sistema energético cubano está orientado a la generación eléctrica, más que al transporte o uso doméstico, lo que subraya la importancia del fuel oil.
Duración estimada del envío ruso: un alivio efímero
Si el crudo se usara directamente, los 733 mil barriles cubrirían unos 14 días de consumo de petróleo crudo en Cuba. No obstante, al considerar la refinación y el patrón de consumo real, el escenario cambia drásticamente:
- Tras la transformación en derivados, el envío solo alcanzaría para entre 5 y 6 días de demanda en combustibles clave como fuel oil y diésel.
- Estas estimaciones, basadas en datos de 2023 y promedios internacionales, son aproximadas y podrían variar debido a la tecnología antigua de las refinerías cubanas, que reduce la eficiencia del proceso.
Un apoyo temporal frente a una crisis estructural
Aunque el envío ruso representa un apoyo relevante a corto plazo, su impacto es limitado frente a la magnitud de la demanda energética cubana. En términos prácticos, Cuba requiere volúmenes constantes de suministro para sostener su sistema eléctrico y de transporte, manteniendo así su dependencia de importaciones. Esta situación subraya la necesidad de soluciones más duraderas para una crisis que va más allá de un solo cargamento.



