Kiev se organiza en la oscuridad: vecinos instalan paneles solares y generadores ante apagones
Kiev resiste apagones con energía solar y generadores colectivos

Kiev enfrenta la oscuridad con solidaridad vecinal ante apagones invernales

En la capital de Ucrania, los residentes están tomando medidas extraordinarias para sobrevivir a los apagones energéticos provocados por los bombardeos rusos, que han intensificado la crisis durante el invierno más duro en años, con temperaturas que han caído por debajo de los −20 °C. Desde octubre, los cortes de electricidad se han vuelto más frecuentes y severos, obligando a las comunidades a buscar soluciones colectivas.

Iniciativas solares para mantener el funcionamiento básico

En un edificio de 25 plantas ubicado en la orilla izquierda del río Dniéper, una de las zonas más afectadas, Denis Biletski, de 42 años, lideró hace dos años una colecta entre aproximadamente 400 vecinos para instalar paneles solares, baterías e inversores en la azotea. Esta acción surgió tras una oleada intensa de ataques de Moscú contra infraestructuras energéticas, una ofensiva que continúa desde el inicio de la invasión en 2022 y que recientemente ha golpeado con mayor fuerza a la capital.

Los residentes reunieron 700,000 grivnas, equivalentes a unos 16,200 dólares, para financiar el sistema. "Sin un suministro eléctrico de respaldo, nuestro edificio simplemente no funcionaría", explica Biletski, quien es responsable de la cooperativa de residentes. Gracias a esta instalación, el inmueble ha podido mantener el suministro de agua fría y caliente durante los cortes, según Tetiana Taran, vecina del piso 20.

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Generadores colectivos como respuesta a la crisis energética

En otro edificio del centro de la ciudad, Tetiana Chernichenko, de 55 años, promovió la compra de un generador colectivo. Para lograr este objetivo, organizaron listas, recolectaron firmas y difundieron información entre los residentes. Aunque muchas familias han instalado sistemas individuales, el generador común se ha vuelto indispensable para la calefacción y el funcionamiento de los ascensores.

La capital ucraniana enfrenta su peor crisis energética desde el inicio de la invasión rusa. La electricidad se corta durante horas para racionar reservas, y más de 1,000 de los 12,000 edificios residenciales llevan un mes sin calefacción tras la destrucción de una central térmica por misiles rusos.

Frío extremo y desafíos en la organización vecinal

No todos los edificios han logrado organizarse de manera efectiva. En uno que ha estado sin calefacción desde enero, Tetiana Kolisnitchenko, de 47 años, soportó temperaturas interiores de hasta −2 grados centígrados. El agua se congeló y reventó tuberías, obligando a retirar los radiadores. Ahora, la temperatura en su departamento alcanza los 9 grados. "No está mal, me siento abrigada. Pero para una persona normal, es frío", afirma.

Incluso en los edificios que reunieron fondos, entre el 20% y el 30% de los residentes no contribuyeron o lo hicieron mínimamente. Quienes viven en pisos bajos, menos afectados por la falta de ascensores y la presión de agua, suelen mostrarse reacios a pagar. A pesar de estas tensiones, Biletski destaca que el esfuerzo colectivo ha fortalecido la solidaridad. "Nos convertimos en una familia", asegura.

Sin embargo, las soluciones no son perfectas. Cuando los cortes se prolongan durante muchas horas, las baterías no alcanzan a recargarse y deben priorizar el funcionamiento de las bombas de agua, incluso deteniendo el ascensor. Esta situación subraya los límites de las iniciativas locales frente a una crisis de gran escala.

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