La alarmante práctica de quema de gas en México: desperdicio energético y daño a la salud
Un estudio realizado por la empresa global Capterio, especializada en reducir el desperdicio de gas y minimizar el impacto ambiental, revela una situación crítica en México: el 90 por ciento de la quema de gas asociado (flaring) ocurre a menos de 1 kilómetro de algún gasoducto. Este dato expone una paradoja preocupante en un país con alta dependencia de este combustible fósil y un nivel de importación que supera el 75 por ciento.
Desinterés gubernamental y falta de inversión
"Sí podría haber acceso a redes de distribución, pero hay desinterés gubernamental y falta de inversión. Quemar gas es más barato y resulta la salida fácil frente a cuellos de botella en Pemex", aseguró a Crónica el investigador Manuel Llanos, fundador de CartoCrítica, iniciativa civil enfocada al análisis de datos y mapas socioambientales.
"Lo peor es que esta práctica se hace sin control, tanto en mar como en tierra firme, y se da cada vez más cerca de comunidades y regiones pobladas, afectando la salud", agregó el especialista.
Concentración en el sureste mexicano
Según el Grupo de Observación de la Tierra (EOG), dependiente del Instituto Payne de la Escuela de Minas de Colorado, Estados Unidos, que utiliza tecnología satelital para medir el flaring, la mayor incidencia en México se da en Cuencas del Sureste, donde se concentra el 81 por ciento de las quemas.
"Muchos dicen: 'sí, se quema gas, pero es lejos de la población, allá en las plataformas marítimas'. Falso, lo que vemos en mapas e información disponible es que las quemas terrestres han aumentado drásticamente", explicó Llanos Vázquez Prada.
El investigador detalló que mientras en 2017 la quema se distribuía mitad en mar y mitad en tierra, a partir de 2018 y 2019 el panorama cambió radicalmente, especialmente en Cuencas del Sureste, donde los niveles en tierra alcanzan 70 por ciento, afectando principalmente Tabasco y partes de Chiapas y Veracruz.
Impactos devastadores en la salud
Llanos, junto a otros investigadores (Carla Flores y José Rafael Flores) y con el respaldo del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), publicó a mediados del año pasado la investigación: "Impactos a la salud asociados con la quema y venteo de gas en el sureste de México".
El estudio cruzó datos oficiales de la Secretaría de Salud sobre más de 420 mil recién nacidos entre 2017 y 2023, delimitando el área de estudio alrededor de los mecheros de los complejos procesadores de gas de Cactus (Chiapas), Nuevo Pemex y Ciudad Pemex (ambas en Tabasco).
Hallazgos alarmantes
Mediante un modelo estadístico, los investigadores documentaron una asociación entre quemas de gas y secuelas en salud:
- 87 por ciento de aumento en anomalías cromosómicas
- 84 por ciento en malformaciones congénitas
- 29 por ciento en partos prematuros
- 18 por ciento de aumento en talla baja al nacer
- 16 por ciento en bajo peso al nacer
"Esto es gravísimo porque, según la Organización Mundial de la Salud, el ser prematuro es la principal causa de muerte en niños menores a cinco años", advirtió Llanos.
El problema del venteo y la quema incompleta
El venteo, práctica que consiste en liberar gas directamente a la atmósfera, también es recurrente en el país. Su impacto es aún mayor porque el metano —principal compuesto del gas— tiene una capacidad potencial de calentamiento global entre 27 y 30 veces mayor al dióxido de carbono liberado durante las quemas.
"Los mecheros son instalaciones de seguridad para la industria, necesarios en situaciones de emergencia o fallas en mantenimiento o equipos, pero el problema es que la quema se ha vuelto rutinaria", señaló Llanos. "Lo que se quema es metano, y hay algo peor: en Pemex las quemas son incompletas y deficientes, se siguen liberando miles de toneladas de metano y un montón de sustancias tóxicas".
Inseguridad y abandono en otras regiones
La inseguridad es otro elemento crítico en esta ecuación. La Cuenca de Burgos, ubicada al noreste del país (Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila), alguna vez considerada la principal reserva de gas, hoy se encuentra prácticamente abandonada.
"Es una cuenca muy rica, pero no la explotamos. Se llegaron a consumar contratos mixtos, muchas empresas trasnacionales ganaron licitaciones, pero terminaron por dejar los proyectos. No pudieron con la delincuencia", describió Carlos Rodríguez Sámano, experto en hidrocarburos y vicepresidente de la Academia Mexicana de Derecho Energético.
Los cárteles asediaban a las empresas: secuestraban técnicos, robaban maquinaria y equipo, e incluso la mafia balizaba sus vehículos como si fueran de las compañías petroleras.
Falta de infraestructura de almacenamiento
México carece de infraestructura adecuada para almacenamiento de gas. "Hay países que tienen almacenamiento para 30 o 40 días, y nosotros tenemos para un día o día y medio. Por eso, cuando vienen los periodos críticos, nos quedamos sin gas", explicó Rodríguez Sámano.
Este problema se hizo evidente hace dos años cuando un invierno muy crudo en Texas congeló los ductos y se canceló el flujo hacia México, obligando a reducir el consumo industrial y poniendo en riesgo el suministro eléctrico.
Evolución de la quema terrestre vs marítima
Los datos muestran una tendencia preocupante en la ubicación de mecheros para quema de gas en Cuencas del Sureste:
- 2017: Marítimos 48% - Terrestres 52%
- 2018: Marítimos 46% - Terrestres 54%
- 2019: Marítimos 41% - Terrestres 59%
- 2020: Marítimos 40% - Terrestres 60%
- 2021: Marítimos 31% - Terrestres 69%
- 2022: Marítimos 34% - Terrestres 66%
- 2023: Marítimos 32% - Terrestres 68%
- 2024: Marítimos 30% - Terrestres 70%
Fuente: Earth Observation Group, Cemda, CartoCrítica
Ejemplos internacionales de regulación
Mientras México enfrenta esta crisis, otros países han implementado medidas efectivas:
- En Brasil, Petrobras y permisionarios deben presentar informes mensuales al organismo regulador sobre volúmenes quemados y venteados de gas, con límites autorizados y sanciones por excesos.
- Kazajistán exige que el gas quemado se mida y se informe al Ministerio de Energía, con monitoreo automatizado en principales instalaciones según su Código Ambiental.
Fuente: Banco Mundial
La urgencia de un cambio de rumbo
"Ayudaría darle al gas un mejor destino, pero el reto es ir definiendo cómo se diversificará la matriz energética, dejar de depender del gas, en vez de jalar más la cuerda", reflexionó Llanos. "La urgencia no es cómo dependemos más, sino cómo le hacemos para depender menos. Naciones Unidas ha urgido a tomar acciones radicales para dejar atrás los combustibles fósiles".
El tema del gas en México representa una alerta constante que combina falta de interés, infraestructura insuficiente, desperdicio masivo, quema descontrolada e inseguridad, creando un círculo vicioso que afecta tanto al medio ambiente como a la salud de miles de mexicanos.



