Trump desestima como 'broma' el proceso de destitución iniciado por demócratas
El presidente estadounidense Donald Trump calificó este miércoles como una "broma" los motivos que han llevado a la oposición demócrata a iniciar un proceso de juicio político en su contra, tras conocerse la transcripción de una conversación telefónica con su homólogo ucraniano Volodimir Zelenski.
La conversación que desató la crisis política
"No amenacé a nadie, no presioné, nada", declaró Trump durante una conferencia de prensa en Nueva York, al margen de la Asamblea General de la ONU. El mandatario republicano rechazó categóricamente cualquier irregularidad en la llamada mantenida el 25 de julio con Zelenski, donde le pidió investigar a su rival político Joe Biden y a su hijo Hunter.
Según la transcripción publicada este miércoles, Trump le dijo al presidente ucraniano: "Se habla mucho del hijo de Biden, que Biden detuvo la investigación y muchas personas quieren saber sobre eso. Biden se jactaba de haber detenido la investigación así que si puedes mirar eso".
La respuesta demócrata: "Abuso impactante"
Los demócratas en el Congreso han calificado el contenido de la conversación como "un abuso impactante y condenatorio de la función presidencial para beneficio político personal". Adam Schiff, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, llegó a comparar el lenguaje utilizado por Trump con el de "un jefe de la mafia".
La publicación de la transcripción ocurrió apenas un día después de que la oposición demócrata anunciara formalmente el inicio del proceso de juicio político contra Trump, aprovechando la información sobre esta llamada telefónica.
Las defensas cruzadas
Trump aseguró que no ejerció "la más mínima presión" sobre Ucrania y describió toda la situación como parte de una "crisis fabricada" en lo que llamó "la mayor caza de brujas en la historia de Estados Unidos". Por su parte, Zelenski respaldó al mandatario estadounidense durante su encuentro en Nueva York, calificando la llamada como "normal" y afirmando que "nadie me presionó".
El presidente ucraniano recalcó que no desea verse involucrado en las elecciones estadounidenses, mientras que Hunter Biden, hijo del candidato demócrata, fue miembro del comité de monitoreo del grupo de gas ucraniano Burisma entre 2014 y 2019.
El proceso de destitución: un camino cuesta arriba
A 400 días de las próximas elecciones presidenciales, los demócratas han lanzado la primera etapa de la acusación contra Trump. Se trata de un procedimiento inusual con pocas probabilidades de terminar en una destitución efectiva, pero que sin duda arroja una sombra sobre la campaña de reelección del presidente.
Los congresistas demócratas sospechan que Trump congeló la ayuda de casi 400 millones de dólares a Kiev para presionar al presidente ucraniano, aunque esta ayuda no fue mencionada explícitamente en la transcripción publicada.
Los próximos pasos y los obstáculos republicanos
El objetivo demócrata es reunir la mayor cantidad de información posible para respaldar el historial antes de proceder a la votación en la cámara baja del Congreso. Dada la mayoría demócrata en esta cámara, es probable que Trump sea formalmente acusado, lo que solo le sucedió a dos de sus predecesores: Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998, ambos posteriormente absueltos.
El verdadero obstáculo llegaría en el Senado, donde los republicanos mantienen la mayoría y se muestran mayoritariamente leales a Trump. Para lograr la destitución, los demócratas necesitarían convencer a 20 senadores republicanos, una posibilidad que actualmente parece muy remota.
Voces discordantes y efectos políticos
A pesar de la lealtad general del partido republicano, algunas voces han expresado preocupación. El senador republicano moderado Mitt Romney aseguró que el intercambio entre Trump y Zelenski era "profundamente preocupante".
Paradójicamente, Trump ha sugerido que este proceso podría tener un efecto "positivo" en su campaña de reelección, una posibilidad que durante mucho tiempo retrasó a la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien temía que los votantes sancionaran en 2020 a un partido demasiado centrado en el presidente en lugar de abordar temas como economía y salud.
Mientras tanto, los congresistas demócratas continúan sus esfuerzos para asegurar una audiencia del denunciante, un miembro de la comunidad de inteligencia cuyo informe generó el escándalo inicial, y escucharán este jueves al director de inteligencia nacional, Joseph Maguire, quien se negó inicialmente a transmitir el informe escrito por este agente.



