Lemus intenta un giro estratégico: de la polémica tarjeta naranja a la urgente situación de Pueblo Quieto
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, y su equipo de manejo de crisis parecen haber encontrado en Pueblo Quieto un tema oportuno para salir del atolladero en el que se metieron por su insistencia en promocionar la tarjeta naranja. Este instrumento, que según Lemus permitiría comprar un café en Nueva York, ha generado un escándalo creciente, ya que se obliga su uso para recibir subsidios al transporte, alejando al mandatario de sus votantes, especialmente usuarios del transporte público que difícilmente pueden costear viajes internacionales.
Un cambio de conversación forzado por la crítica pública
El escándalo se intensificó cuando Lemus anunció, en un intento por parar las críticas, que financiaría de su propio bolsillo tres vuelos a Nueva York para quienes soliciten la tarjeta. Sin embargo, el tema de Pueblo Quieto, un asentamiento irregular con décadas de antigüedad que podría enfrentar su fin, surgió como una herramienta para sacar al gobernador del torbellino de frivolidad. El timing perfecto lo brindó una reunión la semana pasada con el subsecretario de Gobernación, César Yáñez, para coordinar el proyecto del Tren Interurbano México-Querétaro-Irapuato-León-Guadalajara.
Así, ayer, Lemus llamó a las familias de Pueblo Quieto a acercarse a Palacio de Gobierno para informarse sobre acciones de apoyo coordinadas con el Gobierno federal. Estas incluyen:
- Reubicación en viviendas dignas.
- Acceso a becas educativas.
- Oportunidades de empleo.
El gobernador explicó en un tono renovado: "Entendemos perfectamente que son asentamientos irregulares, pero no se trata de tratarlos con desprecio o simplemente como invasores. Tiene que ser bajo una lógica social".
Advertencias sobre infiltración criminal y un llamado a la realidad
Lemus también advirtió sobre la posible infiltración del crimen organizado en Pueblo Quieto, señalando la aparición de mantas de alto costo en manifestaciones recientes y la quema de automóviles. Cuestionó: "¿Ustedes vieron las lonas, cómo estaban hechas? Eran lonas muy bien preparadas, impresas. El costo de esas lonas es de más de 35 mil pesos. ¿De dónde salió para pagar esto?". Esto se suma a operativos en la zona por robos, homicidios y narcomenudeo detectados.
Ojalá que este serio tema sirva como un golpe de realidad para reubicar a Lemus y que su Gobierno retome el rumbo mostrado en su primer año, con sensibilidad ante problemas sociales de los jaliscienses. No debe quedar solo como un asunto de control de daños, sino como un paso hacia acciones concretas.



