Metro y Tren Ligero: Los grandes proyectos que no alcanzaron los Mundiales
La Ciudad de México ha sido testigo de cómo su infraestructura se ha transformado de cara a las celebraciones de las Copas Mundiales de Fútbol de las que ha sido sede en 1970, 1986 y en el presente año. Las páginas de Excélsior, que hoy cumple 109 años, han documentado este desarrollo, destacando las inversiones en vialidades, sistemas de transporte y espacios públicos diseñados para recibir a aficionados locales y foráneos.
El Mundial de 1970 y los inicios del Metro
Para el Mundial de 1970, la ciudad ya contaba con importantes vialidades como Viaducto, Periférico, Circuito Interior y Calzada de Tlalpan, las cuales, aunque llevaban años en operación, recibieron mantenimiento especial. Sin embargo, el gran proyecto de transporte, el Metro, tuvo un despliegue parcial.
El primer tramo de la red del Metro se inauguró el 4 de septiembre de 1969, cubriendo la ruta de Zaragoza a Chapultepec de la Línea 1. Antes del torneo, el 11 de abril de 1970, se puso en operación el tramo Chapultepec a Juanacatlán, también de la Línea 1.
Paralelamente, se construían los tramos Pino Suárez-Taxqueña y Tacuba-Pino Suárez de la Línea 2, así como el Tlatelolco-Hospital General de la Línea 3. Estos proyectos no pudieron ser inaugurados antes del Mundial, que se jugó del 31 de mayo al 21 de junio de 1970, dejando una infraestructura incompleta para el evento.
Este contexto se desarrolló en medio de una agitación social marcada por las protestas estudiantiles y las trágicas matanzas del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971, factores que sin duda influyeron en los retrasos.
El Mundial de 1986 y el Tren Ligero pendiente
Para el Mundial de 1986, la Ciudad de México enfrentaba un escenario aún más complejo, tras el devastador terremoto del 19 de septiembre de 1985 y una ebullición social impulsada por la organización de miles de damnificados. En este marco, se inauguró el Centro de Transferencia Modal (Cetram) Huipulco en 1985, con el objetivo de distribuir autobuses y el Tren Ligero, que en ese momento estaba en construcción y pasaría frente al Estadio Azteca.
Aunque el Tren Ligero se proyectaba como una opción clave de movilidad para los aficionados, no logró ser inaugurado antes del Mundial de 1986, que se disputó del 31 de mayo al 29 de junio. Fue hasta 1988 cuando finalmente entró en operación, contando actualmente con 16 estaciones y dos terminales, en una extensión de 13.04 kilómetros, evolucionando del antiguo sistema de tranvías.
Mientras tanto, el Metro sí continuó su expansión, con la inauguración de tramos como Auditorio-Tacubaya y Tacuba-Barranca del Muerto de la Línea 7 en agosto y diciembre de 1985, así como Pantitlán-Zaragoza de la Línea 1 y Cuatro Caminos-Tacuba de la Línea 2 en agosto de 1984, entre otros.
Lecciones y proyecciones para el futuro
Estos episodios históricos revelan los desafíos persistentes en la planificación de infraestructura para eventos masivos en la Ciudad de México. Para el Mundial 2026, se han planteado nuevas obras, como el parque elevado sobre Calzada San Antonio Abad, la ciclovía Gran Tenochtitlán, una ruta de Trolebús de Ciudad Universitaria a Huipulco, y la remodelación del Tren Ligero y el Cetram Huipulco para aumentar su capacidad.
Además, se están rehabilitando infraestructuras de agua y drenaje en los barrios aledaños al Estadio Azteca, recuperando espacios públicos con corredores iluminados y mejorando fachadas y vialidades, así como liberando la infraestructura peatonal del comercio informal.
La historia del Metro y el Tren Ligero en los Mundiales de 1970 y 1986 sirve como un recordatorio de la importancia de una planificación oportuna y adaptativa, especialmente en una metrópoli dinámica y en constante evolución como la Ciudad de México.



