Sobreviviente de derrumbe en San Antonio Abad atribuye su salvación al apoyo familiar
Ángel David Miranda Mendoza, de 42 años, fue el único sobreviviente del colapso de un edificio en proceso de demolición en la avenida San Antonio Abad, ocurrido el pasado lunes 9 de marzo. Este trágico suceso, que cobró la vida de tres trabajadores, ha dejado una historia de resiliencia y esperanza en medio de la devastación.
El momento del desastre
Todo sucedió cuando Miranda y sus compañeros de obra estaban en su hora de comida. Mientras platicaban y descansaban, la estructura colapsó repentinamente, sin darles tiempo de reaccionar. "Recuerdo que estábamos comiendo en ese momento y ocurrió la desgracia, el derrumbe. Todo se vino abajo muy rápido. No pudimos reaccionar", narró Miranda en entrevista con Telediario y N+.
Inmediatamente, los trabajadores quedaron atrapados entre los escombros. Con tristeza, Miranda lamentó no poder ayudar a sus compañeros, Iván Raúl Vega Montiel y Angélico Mejía, a quienes consideraba como sus amigos. "Yo corrí con un poco de suerte porque, después del golpe en la cabeza, el concreto solo me aplastó el cuerpo. Y siento mucho por mis compañeros que no pudieron salir", explicó.
La llamada que cambió todo
Sin esperanzas, Ángel Miranda logró sacar su celular mientras se encontraba entre los escombros, con la finalidad de llamar a su esposa para despedirse de su familia. Sin embargo, cuando logró comunicarse con ella y habló incluso con sus hijos, su esposa lo motivó a luchar por salir con vida, pese a las lesiones que presentaba.
"Saqué mi celular y le marqué a mi esposa para despedirme porque pensé que iba a morir ahí. Mientras hablábamos, ella me dijo: '¿Sabes qué? Cuélgame y salte de ahí. Yo sé que tú puedes salir'. Entonces revisé qué tan grave estaba. Toqué mi frente con la mano izquierda y vi la sangre. La verdad me espanté mucho", expresó Miranda.
Con las palabras de aliento de su esposa, el hombre de 42 años comenzó a retirar los restos del edificio que tenía encima, hasta que logró ver una luz a través de un hueco. "Tenía la mano izquierda libre y empecé a quitarme los escombros de encima y los empecé a poner a un lado como si apuntalara", detalló.
El rescate y las consecuencias
Fue en ese momento cuando Miranda sintió que la vida le estaba dando una segunda oportunidad. También recibió la llamada de otro de sus compañeros de obra, quien intentaba localizarlo. "El amigo, el que me marcó, ya había comentado a mis compañeros dónde pudieran encontrarme y ellos hicieron una salida por una orilla izquierda y yo me arrastré hasta que llegué ahí con ellos y ellos ya me sacaron".
Luego de ser rescatado, Miranda perdió el conocimiento y fue trasladado de urgencia al Hospital General "Rubén Leñero", donde le diagnosticaron inflamación en el pulmón izquierdo, lesiones en la cadera, heridas en el rostro y la pérdida de la mayor parte de sus dientes. "Lo que me salvó la vida fue que mi esposa me obligó a salir de ahí. No me dejó despedirme", recalcó.
Detalles del colapso y la investigación
El derrumbe de tres pisos del edificio en proceso de demolición, ubicado en el número 124 de la avenida San Antonio Abad, en la colonia Tránsito de la alcaldía Cuauhtémoc, provocó la muerte de tres trabajadores, identificados como Marcelino Moreno, Iván Raúl Vega Montiel y Angélico Mejía.
Tras los hechos, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) abrió una carpeta de investigación para determinar las causas del derrumbe del inmueble. El edificio contaba con afectaciones en su estructura a causa de los sismos de 1985 y 2017, informó la titular de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRyPC), Myriam Urzúa.
Una nueva oportunidad de vida
Para Ángel Miranda, este suceso representa volver a nacer y valorar a las personas que lo rodean, como su familia, con quien siempre ha sido muy unido. "Una nueva oportunidad de vida, una nueva oportunidad y también creo que tengo que hacer las cosas mejor, cambiar tal vez en mí, ser mejor persona con mis hijos, con mi esposa, con la gente".
Esta historia no solo destaca los riesgos en la industria de la construcción, sino también el poder del amor familiar en momentos de extrema adversidad.



