Calor extremo en pleno invierno: CDMX enfrenta temperaturas primaverales
Los residentes de la Ciudad de México han intercambiado sorpresivamente sus abrigos por ropa ligera mucho antes de lo previsto, enfrentando una inusual ola de calor durante la temporada invernal. Aunque el calendario marca febrero, los termómetros registran cifras que normalmente corresponden a la primavera, con temperaturas diurnas que han escalado considerablemente.
El fenómeno atmosférico detrás del calor invernal
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha confirmado que este fenómeno no es casual, sino el resultado directo de un sistema anticiclónico posicionado en los niveles medios de la atmósfera. Este evento atmosférico se ha estacionado sobre el centro del país, afectando directamente al Valle de México y a gran parte del occidente y sur del territorio nacional.
Para comprender por qué el termómetro no deja de subir, imagine que la atmósfera sobre nosotros funciona como una tapadera invisible. Normalmente, el aire caliente asciende, se enfría y forma nubes, pero cuando llega un anticiclón (una zona de alta presión), este actúa como una barrera que empuja todo hacia abajo, impidiendo que el aire escape o que se formen tormentas refrescantes.
El proceso de subsidencia: El verdadero culpable
El verdadero responsable del calor extremo es un proceso llamado subsidencia. Imagine tomar una masa de aire y presionarla con fuerza hacia el suelo. Al comprimirse, el aire se calienta por pura física, similar a cómo se calienta la válvula de una bomba de bicicleta al inflar una llanta. Este aire pesado aplasta cualquier intento de formación de nubes, dejando un cielo completamente despejado.
Sin nubes que actúen como escudo protector, los rayos del sol impactan de forma directa y sin filtros. La superficie urbana absorbe toda esa energía y, como el anticiclón también frena los vientos, ese calor queda atrapado cerca del suelo. Es como estar en una habitación con la calefacción al máximo, las ventanas cerradas y las cortinas completamente abiertas.
Pronóstico y consecuencias inmediatas
La previsión para esta semana confirma que el ambiente caluroso persistirá, con una tendencia al alza en las temperaturas máximas y escasas probabilidades de lluvia:
- Lunes 16 de febrero: Temperaturas mínimas de 11°C y máximas entre 26° y 28°C
- Martes 17 de febrero: Mínima de 10 a 12°C y máxima sostenida de 26° a 28°C
- Miércoles 18 de febrero: El calor podría intensificarse, con mínima de 10 a 12°C y máximas de 27° a 29°C
El calor no es la única consecuencia de este sistema de alta presión. El anticiclón también funciona como una tapa sobre el Valle de México que limita la dispersión de contaminantes. Al no haber corrientes de viento significativas que limpien la atmósfera, las partículas suspendidas y el ozono se estancan sobre la zona metropolitana.
Esta estabilidad atmosférica incrementa el riesgo de que se declare mala calidad del aire o contingencias ambientales en los próximos días, un efecto secundario directo de la falta de ventilación en la cuenca del Valle de México.
Contraste climático nacional y proyecciones futuras
Mientras el centro y sur del país experimentan este domo de calor, el norte vive una realidad opuesta. México se encuentra actualmente en una etapa de transición climática, donde los estados del norte todavía reciben remanentes de frentes fríos, con viento y bajas temperaturas, creando un marcado contraste con el resto del territorio.
Los especialistas sugieren que lo que se vive actualmente es una especie de adelanto de la próxima temporada primaveral. Los reportes climatológicos para 2026 advierten sobre la posibilidad de enfrentar un año extremadamente caluroso, con temperaturas que subirán gradualmente a partir de marzo y proyecciones que indican que mayo podría romper récords históricos de calor.
El SMN ha indicado que estas condiciones de alta presión, que bloquean temporalmente el frío y las nubes, se mantendrán con fuerza al menos hasta el próximo 20 de febrero, momento en el cual se podría reevaluar la posición del sistema anticiclónico.