El consumo de especies invasoras agrava su expansión, advierte estudio internacional
El consumo de especies invasoras, conocido popularmente como "invasivorismo", no constituye una estrategia eficaz para frenar su expansión y, en numerosos casos, puede incluso agravar significativamente el problema, según advierte un estudio internacional liderado por la Estación Biológica de Doñana.
Un problema convertido en negocio rentable
De acuerdo con la investigación publicada en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences, promover la comercialización de estas especies genera incentivos económicos que dificultan su erradicación. Las especies invasoras representan una de las principales amenazas para la biodiversidad, los ecosistemas y la economía global, sin embargo, en los últimos años ha crecido peligrosamente la tendencia de fomentar su consumo como una supuesta solución ambiental.
El problema fundamental, según señalan los expertos, radica en que cuando estas especies se convierten en fuente de ingresos económicos, disminuye drásticamente el interés por eliminarlas. "El problema se vuelve negocio y eso genera resistencia a acabar con él", advierten los investigadores, quienes subrayan además que no existen evidencias sólidas de que esta estrategia funcione a gran escala.
Campañas engañosas y objetivos contradictorios
Campañas publicitarias bajo lemas como "Si no puedes con ellas, cómetelas" han impulsado activamente el consumo de especies como:
- El pez león
- La carpa asiática
- El cangrejo azul
Presentándolas como alternativas sostenibles y ecológicas. Sin embargo, los objetivos de explotación comercial y control ambiental suelen ser directamente opuestos: mientras uno busca mantener o aumentar la disponibilidad del recurso, el otro pretende reducirlo significativamente.
Políticas basadas en evidencia científica
Los investigadores reconocen que la explotación comercial puede tener un papel limitado en ciertos contextos específicos, especialmente cuando las especies ya están ampliamente distribuidas y no existen alternativas viables de control efectivo. Sin embargo, insisten firmemente en que no debe considerarse una solución por sí misma bajo ninguna circunstancia.
El control efectivo de especies invasoras, subrayan los científicos, requiere estrategias integrales basadas en evidencia científica, con objetivos claros de reducción poblacional y políticas públicas coordinadas a largo plazo. "Las soluciones simples pueden resultar atractivas superficialmente, pero rara vez resuelven problemas ambientales complejos", concluye categóricamente el estudio, que insta a los gobiernos y organismos ambientales a reconsiderar sus enfoques actuales.



