La Transformación Conceptual del Fenómeno Climático
Durante décadas, la humanidad utilizó el término calentamiento global para describir el incremento sostenido de la temperatura promedio del planeta. Posteriormente, el concepto evolucionó hacia cambio climático, permitiendo comprender que el problema no se limita al aumento térmico, sino que abarca transformaciones profundas del sistema climático global.
De Cambio Climático a Crisis Climática
Hoy en día, hablar únicamente de cambio climático resulta insuficiente para captar la complejidad del fenómeno. El concepto de crisis climática nos permite entender que estos fenómenos trascienden lo ambiental. No enfrentamos un episodio aislado, sino las consecuencias acumuladas de decisiones económicas y políticas que sostienen un modelo de desarrollo que concentra beneficios y distribuye riesgos de manera desigual.
Estas alteraciones climáticas incluyen:
- Modificaciones en los patrones de precipitación pluvial
- Fenómenos extremos como huracanes más intensos
- Sequías prolongadas que afectan la agricultura
- Olas de calor más frecuentes y severas
El origen de esta crisis se encuentra en un modelo energético y productivo basado en la quema de combustibles fósiles, que ha incrementado sostenidamente la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera terrestre.
La Dimensión de Justicia en la Crisis Climática
Comprender la crisis climática sin incorporar la variable de justicia resulta incompleto. La justicia climática reconoce que, dentro de esta emergencia global, no todas las personas han contribuido de igual manera a la acumulación histórica de emisiones contaminantes, ni cuentan con la misma capacidad para enfrentar sus impactos devastadores.
Quienes menos han emitido gases de efecto invernadero suelen ser quienes más sufren las consecuencias:
- Pérdida de vivienda ante huracanes intensificados
- Destrucción de cosechas por sequías prolongadas
- Deterioro de la salud ante temperaturas extremas
Impacto en Derechos Fundamentales
La justicia climática comprende que lo que está en juego no es solamente la temperatura promedio del planeta, sino la posibilidad real de ejercer derechos fundamentales para sostener la vida digna:
- Derecho a la vivienda: Se debilita cuando los eventos climáticos extremos se intensifican
- Derecho al agua: Se tensiona cuando las sequías se prolongan
- Derecho a la salud: Se compromete ante olas de calor cada vez más frecuentes
- Derecho a un medio ambiente sano: Se pone en riesgo cuando los ecosistemas pierden capacidad de regeneración
La vulneración de estos derechos no depende exclusivamente de la intensidad de los fenómenos climáticos, sino de las condiciones sociales y económicas de cada persona y comunidad.
Dimensiones Intersectoriales de la Crisis
Perspectiva de Género
La dimensión de género no puede ignorarse en este análisis. En contextos de escasez o desastre climático, son frecuentemente las mujeres quienes asumen mayores cargas de cuidado y sostienen la reconstrucción comunitaria. Sin embargo, su trabajo sigue sin reconocerse adecuadamente y sus voces permanecen subrepresentadas en los espacios de decisión política.
Comunidades Originarias y Afrodescendientes
Desde una perspectiva interseccional, es necesario reconocer que los pueblos originarios y comunidades afromexicanas han sido sistemáticamente desplazados de las decisiones climáticas, mientras sus saberes tradicionales se invisibilizan y sus territorios se convierten en escenario de proyectos que no siempre les benefician ni respetan su autonomía cultural.
Respuestas Integrales y Democratización Climática
Precisamente porque la crisis se vive de forma desigual y se entrecruza con múltiples vulnerabilidades, la respuesta debe ser integral y de largo plazo. Se requieren políticas públicas que:
- Reduzcan emisiones de manera planificada y justa
- Eviten trasladar los costos de la transición a quienes ya enfrentan mayores desventajas
- Garanticen participación vinculante de comunidades impactadas en decisiones territoriales
Democratizar la política climática es condición fundamental para que las soluciones sean legítimas y efectivas, fortaleciendo la organización colectiva y la voz de quienes históricamente han sido excluidos de estos procesos.
Repensando el Modelo de Desarrollo
Ante este panorama complejo, debemos repensar urgentemente el modelo de desarrollo predominante. No es sostenible medir el éxito únicamente en términos de crecimiento económico, cuando ese crecimiento depende de actividades que profundizan la crisis climática, amplían las brechas sociales y deterioran los sistemas naturales que hacen posible la vida en el planeta.
Las decisiones para el desarrollo deben alinearse con principios fundamentales:
- Protección de la vida en todas sus formas
- Equidad social y distribución justa
- Bienestar colectivo y sostenibilidad
Esperanza en la Acción Colectiva
Aunque el reto climático es enorme, también lo es la capacidad de respuesta social. La esperanza no reside en promesas vacías, sino en lo que ya ocurre en muchos territorios mexicanos: organización colectiva que permite la defensa del agua, el cuidado de los ecosistemas y respuestas solidarias ante los riesgos climáticos.
Si esta fuerza social se acompaña de decisión institucional firme y de una inversión clara en alternativas sostenibles, podemos avanzar hacia la reducción de emisiones, fortalecer la resiliencia comunitaria y construir un futuro más digno para todas las personas en México.
Lisbeth Camacho, Florencia García y Miriam Silva son especialistas en transición energética justa y justicia climática en Iniciativa Climática de México, think tank especializado en impulsar políticas públicas para acelerar la acción climática en el país.