Derrame de crudo en el Golfo de México: ambientalistas revelan origen en ducto de Pemex desde febrero
Un análisis detallado realizado por organizaciones civiles y ambientales, incluyendo la Alianza contra el Fracking y Greenpeace México, ha desvelado información crucial sobre el derrame de hidrocarburos que afecta el Golfo de México. Según su investigación, basada en imágenes satelitales, registros operativos y datos públicos, el incidente no comenzó en marzo de 2026 como se ha manejado oficialmente, sino que se originó a principios de febrero en un oleoducto de Petróleos Mexicanos (Pemex).
La cronología oculta del desastre ambiental
El documento presentado por las organizaciones establece una línea de tiempo precisa que contradice la narrativa oficial:
- 6 de febrero de 2026: Primeras observaciones de manchas de hidrocarburos en la zona marina frente a Campeche, específicamente sobre un punto del ducto de Pemex.
- 7 de febrero: Llegada del buque especializado Árbol Grande, operado por Constructora Subacuática Diavaz bajo contrato con Pemex Exploración y Producción, para realizar trabajos de reparación.
- Período de ocho días: La embarcación permaneció sobre el ducto OLD AK C, una línea activa que transporta crudo entre la plataforma AKAL-C y la Terminal Marítima Dos Bocas.
- 19 de febrero: La mancha de hidrocarburos alcanzó casi 300 kilómetros cuadrados según imágenes satelitales, una dimensión que según las organizaciones "vuelve inverosímil cualquier alegato de desconocimiento".
Operaciones de contención sin alerta pública
Las organizaciones destacan que durante este período se observaron claras evidencias de que las autoridades y operadores estaban al tanto de la situación:
- Imágenes satelitales mostraron embarcaciones de apoyo realizando maniobras de atención y dispersión con cañones de agua el 13 de febrero.
- Se documentaron operaciones de contención en curso mientras se realizaban trabajos de reparación sobre el ducto activo.
- No se emitió ninguna alerta pública inmediata sobre la magnitud del incidente.
"No es creíble sostener que nadie sabía de dónde venía el derrame o que la explicación principal estaba en emanaciones naturales. No es una simple diferencia de versiones. Es una falsedad oficial sobre la cronología y el origen probable del vertido", afirma el documento, señalando una grave opacidad en el manejo de la información.
La respuesta oficial: insistencia en las chapopoteras
Frente a estas revelaciones, Pemex y el Grupo Interinstitucional han mantenido una postura consistente pero divergente:
Pemex no se ha pronunciado específicamente sobre los señalamientos de las organizaciones ambientales y continúa atribuyendo el fenómeno a la presencia de chapopoteras, emanaciones naturales de hidrocarburos. La empresa ha informado adicionalmente sobre la identificación de más emanaciones naturales frente a las costas del municipio de Coatzacoalcos.
El Grupo Interinstitucional, por su parte, detalló en un comunicado el despliegue masivo de recursos para atender la emergencia:
- Más de 3,000 elementos (2,200 de la Marina, 700 de Pemex, y personal de Semarnat, Profepa, Conapesca, ASEA, Conanp y autoridades municipales).
- 47 buques y embarcaciones, 48 vehículos, siete aeronaves, dos drones aéreos y dos drones submarinos.
- Mil metros de barreras de contención desplegadas en mar y costa.
- Atención a 39 playas, un manglar y un estero afectados.
"Es importante destacar que en la zona de chapopoteras de Cantarell, se instalaron barreras de contención y se continúa realizando la dispersión mecánica de chorro de agua y equipos de inspección con apoyo de seis embarcaciones y un dron submarino", señaló el grupo en su comunicado.
La dimensión geográfica del desastre
El derrame ha alcanzado proporciones alarmantes, extendiéndose aproximadamente 630 kilómetros desde Veracruz hasta Tabasco, afectando significativamente la biodiversidad marina y las comunidades costeras de la región. La discrepancia entre la versión de las organizaciones ambientales y la postura oficial de Pemex y las autoridades gubernamentales plantea serias interrogantes sobre la transparencia en el manejo de emergencias ambientales y la responsabilidad corporativa en la protección de los ecosistemas marinos del Golfo de México.



