Japón sacrifica 122 ballenas preñadas en expedición antártica
Japón mata 122 ballenas preñadas en la Antártida

Japón sacrifica 122 ballenas preñadas en expedición antártica

Un informe enviado a la Comisión Ballenera Internacional (IWC) ha revelado datos alarmantes sobre la última expedición de caza japonesa en la Antártida. Según el documento, Japón mató a 122 ballenas minke preñadas durante esta misión, que resultó en la captura total de 333 cetáceos. Este hecho ha generado una fuerte controversia internacional, especialmente considerando un fallo previo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en contra de estas prácticas.

Detalles de la expedición y justificación japonesa

La expedición, que partió en noviembre de 2017 y regresó en marzo de 2018, fue llevada a cabo bajo el argumento de "investigaciones científicas". Japón ha defendido estas misiones como esenciales para comprender el ecosistema antártico, a pesar de las críticas globales. El informe detalla que de los 333 minkes capturados:

  • 152 eran machos
  • 181 eran hembras, de las cuales 122 estaban preñadas
  • 61 machos y 53 hembras no habían alcanzado la edad adulta

El gobierno japonés se ampara en el Artículo VIII del Convenio Internacional para la Regulación de la Caza de Ballenas, firmado en 1946, que permite la caza con fines científicos. Además, Japón sostiene que esta práctica es parte de su cultura ancestral, aunque las expediciones a la Antártida solo comenzaron después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el país dependía de la carne de ballena como fuente principal de alimento.

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Contexto internacional y reacciones

Mientras países como Noruega e Islandia continúan cazando ballenas por su carne, y otros como Groenlandia y Rusia permiten la caza de subsistencia para comunidades locales, Japón es el único que envía barcos a la Antártida para estas capturas. A pesar de que la venta de carne de ballena persiste en Japón, su popularidad ha disminuido significativamente en las últimas décadas.

Este informe ha reavivado el debate sobre la conservación de especies marinas y la ética en la investigación científica. Organizaciones ambientalistas y defensores de los derechos animales han condenado estas acciones, argumentando que existen métodos no letales para estudiar los ecosistemas. La comunidad internacional sigue de cerca este caso, presionando para que se respeten las normativas globales de protección a la fauna marina.

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