Indignación en India por muerte de elefante pintado de rosa en sesión fotográfica
Muerte de elefante pintado de rosa desata protestas en India

Indignación en India por muerte de elefante pintado de rosa en sesión fotográfica

La muerte del elefante Chanchal, pintado de color rosa brillante para una sesión fotográfica en Rajastán, India, ha desatado una ola de indignación y protestas en el país. El animal falleció días después de participar en el evento vinculado a la fotógrafa rusa Julia Buruleva, lo que ha generado críticas masivas en redes sociales y reclamos de organizaciones de defensa animal que exigen una investigación exhaustiva sobre las circunstancias del deceso.

Denuncias de PETA y defensa de la fotógrafa

La organización PETA ha denunciado que Chanchal, quien previamente era utilizado para paseos turísticos, fue sometido a prácticas abusivas. En un comunicado, exigieron esclarecer si la pintura aplicada pudo haber afectado su salud, señalando que "Chanchal, el elefante que fue pintado de rosa brillante para una sesión de fotos y que había sido esclavizado para paseos, fue reportado misteriosamente muerto. Exigimos una investigación".

Ante las acusaciones, Buruleva aseguró que la pintura utilizada era orgánica y elaborada localmente, similar a la empleada en festivales tradicionales de Rajastán. En sus publicaciones en Instagram, afirmó que el animal murió por causas naturales a los 70 años de edad y que su trabajo no puso en riesgo la salud del elefante. "Los elefantes han sido decorados y pintados en varios festivales también, pero con gulal y no cualquier pintura de plástico", escribió, insistiendo en que su intención fue artística y cultural.

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Debate sobre explotación animal en India

El fallecimiento de Chanchal ha reavivado el debate sobre el trato a los elefantes en India, donde son utilizados en festivales, paseos turísticos y actividades comerciales. En regiones como Rajastán y Kerala, estos animales son empleados en desfiles, templos y sesiones fotográficas, lo que ha sido documentado por organizaciones como Greenpeace.

Según reportes, los elefantes sufren maltratos sistemáticos, incluyendo:

  • Encadenamiento durante largas horas.
  • Privación de alimento y agua.
  • Golpes para obligarlos a obedecer órdenes.

Estas prácticas resultan en lesiones en la piel, problemas respiratorios, daños en las patas y, en casos como el de Chanchal, posibles intoxicaciones por sustancias químicas. Además, expertos señalan que los elefantes experimentan estrés crónico, ansiedad y comportamientos anormales, como balanceos repetitivos o agresividad.

Llamados a la acción y protección legal

Greenpeace y otras organizaciones han pedido al gobierno indio que refuerce la aplicación de la Ley de Protección de la Fauna Silvestre de 1972, que prohíbe la explotación de especies en peligro. También exigen sanciones más severas contra quienes lucran con el sufrimiento animal y promueven campañas de concientización para que turistas eviten actividades que involucren animales, apoyando alternativas sostenibles.

La polémica persiste, ya que activistas consideran que el uso de animales en sesiones de fotos o espectáculos constituye una forma de explotación que debe ser erradicada, independientemente de las justificaciones culturales o artísticas.

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