Pez Diablo se establece en la Laguna de Bacalar: confirman invasión en ecosistema único
El pez Diablo, también conocido como Plecostomus o Limpia Peceras, ha llegado para quedarse en la Laguna de Bacalar, al sur de Quintana Roo. Esta especie exótica invasora, considerada la más peligrosa en México, ha logrado establecerse en uno de los sitios con mayor riqueza biológica del mundo, tras la extracción de más de 27 ejemplares y el hallazgo de al menos ocho nidos en 2025.
Origen y expansión de la invasión
Miguel Mateo Sabido, director de Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo, reveló que el pez Diablo, originario del Amazonas, ya ha conquistado los más de 42 kilómetros de extensión de la laguna, incluyendo cenotes, esteros y canales. Su llegada a los cuerpos de agua dulce en México se debió a la liberación intencional por parte de personas que ya no deseaban mantenerlos en sus peceras.
Las inmersiones nocturnas realizadas entre septiembre y octubre de 2025 confirmaron la presencia de la especie en zonas clave:
- En el estero de Chac, al sur, se encontraron nidos.
- En el cenote La Bruja, hacia el centro, se hallaron ejemplares.
- En Buenavista, al norte, ya existen registros de su presencia.
En el Río Hondo, conectado con la laguna y donde se observó por primera vez al pez Diablo en 2013, los habitantes de la comunidad de Ramonal extraen hasta 400 ejemplares en dos noches durante la época de lluvias.
Impacto en el ecosistema y riesgos
La Laguna de Bacalar, conocida como la Laguna de los Siete Colores, es un ecosistema único que alberga estromatolitos, fósiles vivientes con registros de hasta 3,500 millones de años. Afortunadamente, hasta ahora no se han observado nidos cavados en estas formaciones rocosas, ya que los machos prefieren lugares más fangosos.
Sin embargo, el riesgo es real. Por sus hábitos alimenticios de succión, con una boca en forma de ventosa, y su comportamiento agresivo y territorial, el pez Diablo podría desplazar, disminuir o hacer desaparecer especies nativas. Ejemplos incluyen:
- La mojarra pinta (Mayaheros urophthalmus), cuyos huevecillos son colocados en sedimentos que el pez Diablo remueve.
- El caracol chivita (Pomacea flagellata), un molusco que actúa como filtro natural al consumir algas y residuos, manteniendo el equilibrio del ecosistema.
Entre los ejemplares extraídos en 2025, se encontró una hembra de 44 centímetros con ovarios maduros y una gran cantidad de huevecillos, lo que indica una alta capacidad reproductiva.
Esfuerzos de control y concienciación
El Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas del Estado de Quintana Roo (IBANQROO) ha impulsado una alianza intersectorial con sociedad civil, comunidades y los tres niveles de gobierno para investigar, monitorear y controlar esta especie. Además, se han realizado 20 campañas de educación ambiental en escuelas y espacios públicos, enfocadas en concienciar sobre no liberar mascotas al medio natural y reportar avistamientos al teléfono 983 106 95 65.
Yolanda Barrios, de la CONABIO, subrayó que el pez Diablo es una especie de alto riesgo por su adaptabilidad y reproducción. Su presencia se ha registrado en múltiples estados, incluyendo Morelos, Guerrero, Puebla, y en ríos importantes como el Balsas y el Usumacinta.
La esperanza actual es que las condiciones oligotróficas de Bacalar, con bajos niveles de nutrientes, frenen la expansión, aunque la presión humana por turismo y aguas residuales podría facilitar su dominio.



