Un renovado espejo de agua fue inaugurado en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec en la Ciudad de México. Este humedal se ubica entre el Museo Nacional de Antropología y el Museo Tamayo, convirtiéndose en un atractivo más para visitantes y locales.
Colaboración interinstitucional
La intervención fue posible gracias al trabajo conjunto entre el Gobierno de la Ciudad de México, la Fundación HSBC, el Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec y especialistas en paisaje urbano, según informó la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema). La dependencia destacó que esta acción forma parte de los esfuerzos para recuperar y fortalecer espacios públicos emblemáticos de la capital.
Reconocimiento internacional
El espejo de agua fue diseñado originalmente por el arquitecto Mario Schjetnan y recibió en 2008 el Honor Award for General Design, otorgado por la American Society of Landscape Architects (ASLA). En esta nueva etapa, el espacio fue actualizado bajo su dirección, conservando su valor paisajístico e histórico, e incorporando criterios sustentables acordes con los retos ambientales actuales de la ciudad.
Mejoras sustentables
Entre los ajustes realizados destaca la reducción del volumen de agua de 180 metros cúbicos a 60, lo que representa una disminución aproximada del 66.6 por ciento. El sistema de bombeo pasó de 10 caballos de fuerza a cinco, y las horas de bombeo disminuyeron de 12 a tres horas diarias. El proyecto contempla el uso de agua tratada en sustitución de agua potable.
“El espacio cuenta con nuevos humedales y soluciones sustentables para mejorar su funcionamiento ambiental, paisajístico y operativo, fortaleciendo la biodiversidad y la experiencia de los visitantes mediante soluciones basadas en la naturaleza”, indicó la dependencia en un comunicado.
Impacto en la biodiversidad
La renovación no solo mejora la eficiencia hídrica y energética, sino que también promueve la biodiversidad al integrar humedales que sirven como hábitat para diversas especies. Los visitantes podrán disfrutar de un espacio más armónico con el entorno natural, que combina diseño paisajístico y sostenibilidad.
Esta obra representa un paso importante en la conservación de los espacios verdes de la CDMX, demostrando que es posible modernizar infraestructuras históricas con un enfoque ecológico.



