Cambio de nombre del INM a Instituto de Movilidad Humana genera escepticismo entre expertos
El anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de enviar una iniciativa para cambiar el nombre del Instituto Nacional de Migración (INM) a Instituto de Movilidad Humana ha generado reacciones encontradas entre especialistas en materia migratoria, quienes advierten que esta medida será insuficiente si no viene acompañada de reformas estructurales profundas.
Preocupación por continuidad de abusos y militarización
Expertos, académicos y exfuncionarios del INM han expresado su preocupación de que el cambio de nombre pueda quedar solamente en promesas y eufemismos, sin abordar los problemas fundamentales que aquejan a la institución. Señalan que durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el instituto fue militarizado con 19 delegados estatales castrenses, de los cuales aún permanecen ocho en sus cargos.
Tonatiuh Guillén, excomisionado del INM y especialista en materia migratoria, afirmó que "sí es obligada una reestructuración del instituto. Pero depende del contenido de la propuesta. Y, sobre todo, que preserve y consolide la legislación y derechos de la población refugiada. La más lastimada. De entrada, cambiar por cambiar no garantiza nada".
Historial de promesas incumplidas
Los especialistas recuerdan que en abril de 2023, López Obrador planteó la desaparición del INM para sustituirlo por la Coordinación Nacional de Asuntos Migratorios y Extranjería (ConMéxico), una nueva entidad enfocada en la protección de derechos humanos de los migrantes tras el incendio en Ciudad Juárez. Sin embargo, esta iniciativa se quedó solamente en el discurso, mientras continuaron los abusos, la militarización y el uso de la Guardia Nacional en funciones de policía migratoria.
Alethia Fernández de la Reguera, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, expuso que el anuncio presidencial puede ser sólo "un cambio no estructural que corre el riesgo de ocultar o crear mayor opacidad de la que ya hay, más eufemismos". Mencionó que llamar ahora al INM como Instituto de Movilidad Humana es una "justificación porque ya no se usa la palabra migración, no por querer impulsar una política migratoria más humana".
Exigencias fundamentales para una reforma real
Los expertos coinciden en que cualquier cambio al INM debe pasar por:
- La desmilitarización completa de la institución
- La eliminación de las cárceles migratorias
- La restricción de facultades a la Guardia Nacional para la contención y detención de extranjeros
- La revisión de los perfiles de los mandos al frente del instituto
- La implementación de un verdadero enfoque humano en la gestión migratoria
Jerónimo del Río, investigador de la Fundación para la Justicia, enfatizó que "las organizaciones de sociedad civil han documentado las trágicas consecuencias de la militarización". Manifestó cautela ante el anuncio presidencial, ya que, en su opinión, el Estado mexicano ha modificado el nombre de sus instituciones, bajo la promesa de independencia, anticorrupción y bienestar, pero no suelen cumplirse.
Persistencia de problemas estructurales
Luis Xavier Carrancá, abogado de la Clínica Jurídica Refugiados Alaíde Foppa de la Universidad Iberoamericana, argumentó que "no puede ser una reforma chiquita o un cambio chiquito o cosmético, más aún con el INM, que sigue comportándose como centro de intimidación, deportaciones sin el debido proceso, generación de complicaciones migratorias".
El especialista añadió que "no necesitamos un cambio de nombre nada más y un lavado de cara. Necesitamos un cambio de hábitos del mismo instituto y el cambio de regulación de movilidad humana. Necesitamos dejar de ver a los migrantes como un peligro para el país que debe ser rechazado y violentado".
Contexto de la propuesta gubernamental
Según el Gobierno federal, el Instituto Nacional de Migración tiene funciones diversas y el objetivo es poder garantizarlas todas con la protección a las personas migrantes. La propuesta de cambiar el nombre a Instituto de Movilidad Humana se basa en que "migración" es un término que ya no necesariamente se usa, sino que se refiere a la movilidad de una persona de un lugar a otro.
Sin embargo, los expertos insisten en que esta justificación semántica no aborda los problemas de fondo, incluyendo la persistencia de funcionarios sin experiencia en el cargo ni con el perfil adecuado en materia migratoria, así como la continuidad de prácticas abusivas que han convertido a México en lo que algunos describen como "un embudo migratorio" donde los trámites para los migrantes son extremadamente complicados.



