ICE retiene a miles de niños migrantes más allá del límite legal, causando daño emocional
La situación de los menores migrantes en Estados Unidos continúa siendo crítica, con cientos de niños y niñas sufriendo daño emocional y permaneciendo en centros de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) durante períodos que exceden ampliamente lo permitido por la ley estadounidense.
Detenciones prolongadas y violaciones sistemáticas
Desde enero del año pasado, cuando inició el actual gobierno, el ICE ha ingresado a tres mil ochocientos niños, niñas y adolescentes en centros de detención, según datos del Deportation Data Project. De esta alarmante cifra, mil trescientos menores han permanecido en estos centros por más de veinte días, superando el límite legal establecido para la detención de niños.
Incluso más preocupante es que existen al menos cinco infantes que fueron retenidos por más de cinco meses, en una clara violación de los protocolos establecidos. La detención de niños a manos de agentes de ICE ha aumentado más de seis veces bajo el gobierno actual, según reportes de organizaciones de derechos humanos.
El caso emblemático de Liam y las protestas
La detención de Liam, un niño ecuatoriano de cinco años junto a su padre el pasado 20 de enero, desató una ola de protestas en Estados Unidos y puso en evidencia las prácticas abusivas del ICE. Este caso ocurrió en Mineápolis, que fue el epicentro de la ofensiva migratoria antes de que el gobierno anunciara el fin de las redadas en esa ciudad la semana pasada.
"Mi hijo no ha vuelto a ser el mismo desde que todo esto pasó. Está con mucho miedo. En las noches se levanta varias veces llorando y pidiendo... Tiene pesadillas. Se levanta y me llama: 'Papi, papi', y yo tengo que ir", relató Adrián, padre del pequeño Liam, a la cadena Telemundo, evidenciando el profundo trauma psicológico que sufren estos menores.
Condiciones inadecuadas y daños a la salud
Los menores detenidos enfrentan condiciones que violan los estándares mínimos de bienestar:
- Falta de alimentos adecuados para su desarrollo
- Impacto severo en su salud mental y física
- Entornos restrictivos que contradicen la normativa estadounidense
Testimonios desde el centro de detención de Dilley, en el sur de Texas, revelan situaciones alarmantes: un padre reportó que su hija de cinco años estaba perdiendo peso considerablemente, mientras que otro mencionó que su hija de nueve años se desmayó en la ducha debido a la falta de alimentación adecuada.
La ley versus la realidad
La normativa estadounidense establece claramente que los menores migrantes deben:
- Ser liberados lo antes posible con un familiar u otro adulto responsable
- Mantenerse en el entorno menos restrictivo posible
- Garantizar condiciones seguras y salubres
Sin embargo, según el reporte de la Coalición Nacional para Poner Fin a la Detención de Familias y Niños, "el gobierno está optando por retener a las familias el mayor tiempo posible para aumentar la probabilidad de deportarlas directamente luego de la detención", una estrategia que prioriza objetivos migratorios sobre el bienestar infantil.
Advertencias de organizaciones humanitarias
Kristin Kumpf, coordinadora de la Coalición Nacional para Poner Fin a la Detención de Familias y Niños, advirtió a The Marshall Project: "Es sólo cuestión de tiempo antes de que veamos morir a un niño en Dilley (Texas) o en otra instalación", reflejando la gravedad de la situación en los 225 centros de detención ubicados en territorio estadounidense.
Aunque las redadas en Mineápolis han concluido, la situación en otras regiones del país se mantiene sin cambios significativos, manteniendo a miles de niños en condiciones que vulneran sus derechos fundamentales y su desarrollo integral.



