El Coliseo de Roma presenta un nuevo paseo de mármol que genera encendido debate entre expertos
El emblemático Coliseo de Roma ha inaugurado este martes una nueva pavimentación exterior en mármol blanco que completa el perímetro original de su fachada, un proyecto del reconocido arquitecto Stefano Boeri que ha desatado una intensa polémica entre arqueólogos, expertos en patrimonio y conservacionistas.
Un proyecto para "democratizar" el monumento histórico
El famoso anfiteatro Flavio, uno de los edificios más icónicos del planeta, cuenta ahora con un bulevar perimetral compuesto por grandes bloques cuadrados de mármol donde los turistas pueden sentarse y descansar. Stefano Boeri, autor del diseño, explicó a EFE que "hemos realizado un trabajo filológico para permitir que la gente se sienta dentro del Coliseo aunque no esté en su interior".
El arquitecto italiano añadió que "este será un lugar de descanso y reflexión antes y después de visitar el monumento", defendiendo su visión de "democratización de los monumentos públicos". Boeri expresó su emoción por dejar su huella en este símbolo de la Antigüedad, siguiendo la tradición de otros arquitectos históricos como Raffaele Stern, quien en 1806 diseñó el gran contrafuerte que refuerza la fachada.
Completando el perímetro original del anfiteatro
Desde una perspectiva aérea, el Coliseo presenta su característica planta elíptica dividida en tres zonas concéntricas:
- El coso donde combatían los gladiadores
- Las gradas para el público
- La fachada exterior que contenía y decoraba el edificio
Con el paso de los siglos, una parte significativa de esta fachada se perdió o derrumbó, dejando visible los arcos del graderío. La nueva pavimentación diseñada por Boeri recupera precisamente esta zona de la pared exterior, completando así su perímetro original. Los bancos de mármol han sido colocados exactamente donde la fachada tenía sus apoyos arquitectónicos originales.
Además, entre las grandes losas de mármol, el diseño deja al descubierto algunos restos de los cimientos de la fachada, permitiendo que el público pueda apreciar estos vestigios históricos. Durante una jornada primaveral, numerosos turistas ya han disfrutado del nuevo paseo, admirando las colosales alturas del monumento a ras de suelo, tomando fotografías o simplemente tumbándose al sol mientras contemplan las vistas hacia la colina del Palatino y el impresionante Arco de Constantino.
Críticas y preocupaciones de los expertos en conservación
Sin embargo, el proyecto ha generado fuertes críticas entre especialistas en patrimonio y restauración. Michele Zampilli, arquitecto y profesor de Restauración en la Universidad Roma Tres, se ha convertido en uno de los voces más críticas, calificando el pavimento como "el feo e inoportuno" y asegurando que la mayoría de sus colegas comparten su opinión.
Según Zampilli, el proyecto "no tiene sentido" principalmente por los bloques de mármol cuadrados instalados como asientos:
- Impedirán a los visitantes pasear libremente alrededor del anfiteatro
- Serán utilizados como mesas o bancos para sentarse, facilitando que los turistas "acampen" frente al Coliseo
El profesor advierte que esto "creará aglomeraciones que empeorarán la impresión del turismo masivo que afecta a la ciudad", alterando inevitablemente el aspecto de la joya por excelencia de la Ciudad Eterna.
Justificación de las autoridades y adaptación a los tiempos modernos
Las autoridades del Coliseo han defendido el proyecto argumentando que el suelo decimonónico compuesto por 'sampietrini' (los tradicionales adoquines romanos) "impedía una lectura integral del monumento y ocultaba los escasos restos del suelo antiguo" que han llegado hasta nuestros días.
Boeri cerró filas en esta postura, abogando por "la democratización de los monumentos públicos" y expresando su esperanza de que "la gente venga, se siente y permanezca... que se convierta en un lugar vivo, siempre respetando el monumento". El arquitecto recordó que "en un tiempo el Coliseo fue un espacio habitado y vivido por la gente normal" y que "debemos comprender que el público debe ser acogido".
Este nuevo pavimento representa otro paso en la transformación del corazón turístico de Roma, una ciudad que continúa adaptándose a los tiempos modernos como lo ha hecho durante sus casi tres milenios de historia. Recientemente, el anfiteatro también estrenó una moderna estación de metro que funciona simultáneamente como museo, exhibiendo en sus pasillos las ruinas, estatuas y objetos descubiertos durante las excavaciones. Paralelamente, la gran avenida de los Foros Imperiales ya se muestra sin las vallas que la ocultaron durante años de obras, completando un proceso de renovación que busca equilibrar conservación histórica y accesibilidad contemporánea.



