El adiós del último Águila Azteca: fallece César Maximiliano Gutiérrez Marín
El sábado 3 de mayo de 2025, en la Casa Hogar para Militares Retirados en Jiutepec, Morelos, se apagó la última luz viva de una epopeya mexicana. El sargento primero retirado César Maximiliano Gutiérrez Marín, último sobreviviente del Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, murió a los 100 años y 7 meses. Con su partida, se cierra definitivamente el capítulo de la participación directa de México en la Segunda Guerra Mundial, un legado de valor y sacrificio que permanece en la memoria nacional.
Un héroe nacido en Hermosillo
César Maximiliano Gutiérrez Marín nació el 12 de octubre de 1924 en Hermosillo, Sonora. Con apenas 17 años, ingresó a la Escuela Militar de Transmisiones el 20 de julio de 1942, en un momento en que México comenzaba a involucrarse en el conflicto global. Se formó como operador de radio, especializándose en transmisiones tácticas, una habilidad crucial para las operaciones aéreas de combate. Su entrenamiento incluyó dominio del código Morse y protocolos de enlace a larga distancia, preparándolo para escenarios de guerra real.
En 1944, se unió al Grupo de Perfeccionamiento de Aeronáutica, que luego se transformaría en la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana (FAEM). Asignado como operador de radar en la Sección de Transmisiones, recibió entrenamiento en bases militares de Texas, como Randolph Field y Foster Field, donde aprendió a operar el Republic P-47D Thunderbolt, un cazabombardero clave en el conflicto.
El Escuadrón 201: México en guerra
La entrada de México en la Segunda Guerra Mundial se precipitó tras el hundimiento de los buques petroleros Potrero del Llano y Faja de Oro por submarinos alemanes en 1942. El presidente Manuel Ávila Camacho declaró la guerra a las potencias del Eje, dando origen a la FAEM y al Escuadrón 201, compuesto por 295 voluntarios, incluyendo pilotos, técnicos y personal de apoyo.
El 27 de marzo de 1945, el escuadrón zarpó hacia Luzón, Filipinas, integrado al 58º Grupo de Caza de la 5ª Fuerza Aérea de Estados Unidos bajo el mando del general Douglas MacArthur. Durante cinco meses, realizaron 96 misiones de combate, acumulando 2,842 horas de vuelo, lanzando bombas y disparando más de 166,000 cartuchos. Sus acciones incluyeron apoyo aéreo cercano, interdicción y reconocimiento armado, operando incluso sobre Formosa (Taiwán).
Tristemente, cinco mexicanos no regresaron:
- Capitán piloto aviador Pablo Luis Rivas Martínez
- Tenientes Héctor Espinosa Galván y José Espinosa Fuentes
- Subtenientes Mario Fernando López Portillo y Fausto Vega Santander
Fausto Vega Santander, poeta y aviador, se convirtió en un símbolo eterno del escuadrón, recordado por su juventud y sacrificio.
El regreso y el legado perdurable
Tras la rendición japonesa en septiembre de 1945, el Escuadrón 201 regresó a México el 18 de noviembre, recibido con honores en la Ciudad de México. Gutiérrez Marín fue condecorado con la medalla “Servicio en el Lejano Oriente” y continuó en servicio activo hasta su retiro en 1970. A lo largo de su vida, recibió numerosas distinciones, incluyendo la “Legión de Honor Mexicana” y la “Condecoración Presidencial de la República de Filipinas”.
El legado del Escuadrón 201 trasciende lo militar. En Tepoztlán, el soldado Ángel Bocanegra pidió una escuela para su comunidad antes de partir, solicitud que fue cumplida, dando origen a la Escuela “Escuadrón 201”, que sigue funcionando hoy. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha invertido más de 15 millones de pesos desde 2010 en restaurar monumentos y mantener viva esta historia, con ceremonias anuales en el Monumento a las Águilas Caídas en Chapultepec.
Detalles inéditos y vida posterior
Archivos de la Asociación Mexicana de Veteranos de la II Guerra Mundial revelan aspectos poco conocidos de Gutiérrez Marín. Tras la guerra, recibió Licencia Ilimitada en 1946 y se retiró en 1970. Sus compañeros lo llamaban “Max” por su carácter alegre, y en su juventud fue miembro del grupo musical “Los Diablos del Ritmo”, donde cantaba y tocaba instrumentos, mostrando una faceta artística que enriquece su legado.
En febrero de 2025, semanas antes de su fallecimiento, recibió un último homenaje de las Fuerzas Armadas. Su muerte sigue a la de otros veteranos como Carlos Garduño Núñez, último piloto del escuadrón, fallecido en 2022, y Horacio Castilleja Albarrán, muerto en 2022, quienes mantuvieron viva la memoria de estos héroes.
Un vuelo hacia la eternidad
Con la muerte de Gutiérrez Marín, se cierra un ciclo histórico, pero su testimonio y el de sus 295 compañeros permanecen en archivos, libros y monumentos. El Colegio del Aire continúa rindiendo homenaje con pase de lista y toques de silencio cada 18 de noviembre. Hoy, el último motor se ha apagado, pero el eco de su vuelo—y el de todos los Águilas Aztecas—resuena en la memoria nacional, recordándonos el valor y la entrega de quienes dieron todo por México en un conflicto global.



