Extracción de un tesoro romano en las costas de Mallorca
Las autoridades de Mallorca, en España, han iniciado esta semana una operación arqueológica de gran envergadura para rescatar un pecio romano del siglo IV descubierto frente a la Playa de Palma. Este hallazgo, conocido como el pecio de Ses Fontanelles, está siendo catalogado por los especialistas como uno de los descubrimientos más importantes de la arqueología subacuática en todo el Mediterráneo occidental.
Una cápsula del tiempo bajo el mar
El barco, que se hundió hace aproximadamente mil 600 años, se encuentra a tan solo 65 metros de la costa y a dos metros de profundidad, en una de las zonas turísticas más concurridas de la isla. Lo extraordinario es que el cargamento, compuesto por más de 300 ánforas, se mantiene prácticamente intacto, conservando productos y evidencias del comercio marítimo romano que ofrecen una ventana única al pasado.
Las labores de recuperación comenzaron este martes con un equipo multidisciplinario de submarinistas, arqueólogos y técnicos, patrocinados por el Consell de Mallorca. Durante los próximos meses, trabajarán meticulosamente en la excavación y extracción del barco para su posterior análisis en laboratorio, un proceso que se estima durará alrededor de cuatro meses, dependiendo de las condiciones meteorológicas.
Detalles del mercante romano
La embarcación, un mercante romano de unos 12 metros de eslora y cinco de manga, transportaba un cargamento comercial que incluía principalmente:
- Vino
- Aceite de oliva
- Garum, la popular salsa de pescado fermentado muy apreciada en la gastronomía romana
Los investigadores creen que el barco zarpó desde Cartagena, uno de los puertos más relevantes de la Hispania romana, aunque su destino final todavía no se ha podido determinar con exactitud. Según las hipótesis iniciales, la nave se hundió tras sufrir un golpe de mar durante un temporal, posiblemente cuando todavía era relativamente nueva, cerca de un antiguo puerto natural situado en una albufera navegable que existía en la zona.
Preservación excepcional
Tras el naufragio, el barco quedó enterrado bajo un grueso manto de arena, creando un entorno prácticamente sin oxígeno que permitió preservar durante siglos tanto la estructura de madera del casco como los objetos de su interior. "El estado del casco es sorprendente; la madera conserva su estructura y apenas ha perdido celulosa", explica el arqueólogo Miquel Àngel Cau, de la Universidad de Barcelona y codirector del proyecto de investigación.
El descubrimiento se produjo de forma fortuita en 2019, cuando un vecino que practicaba esnórquel en la zona observó restos del barco y algunas ánforas parcialmente visibles en el fondo. Desde entonces, las autoridades mantuvieron el lugar vigilado y cubierto por arena para evitar posibles expolios mientras se diseñaba la campaña científica necesaria para recuperar la nave sin dañar sus estructuras.
Hallazgos reveladores
El cargamento ofrece información valiosa sobre el comercio marítimo romano. Muchas de las ánforas conservan inscripciones conocidas como tituli picti, donde se indican el origen de los productos, los comerciantes responsables y detalles del contenido, funcionando como auténticos documentos comerciales de la antigüedad.
Entre los objetos recuperados hasta ahora figuran:
- Zapatos de cuero y esparto
- Restos de cuerdas
- Ramas de vid utilizadas como acolchado para la carga
- Herramientas como un taladro de carpintero
Uno de los elementos más reveladores es una moneda romana acuñada en el año 320 d.C. en Siscia, ciudad situada en la actual Croacia. La pieza fue hallada junto a la base del mástil principal del barco y, según los expertos, habría sido colocada allí durante la botadura de la nave como ritual para atraer buena fortuna.
Futuro del descubrimiento
El objetivo final de esta operación arqueológica es trasladar la embarcación a instalaciones especializadas para iniciar un largo proceso de conservación, desalinización y restauración. Las autoridades de Mallorca prevén inaugurar una exposición en Palma el próximo otoño, donde se presentarán los restos del barco y su cargamento al público, permitiendo a los visitantes admirar esta extraordinaria cápsula del tiempo del Imperio romano.
Los especialistas destacan que este pecio es excepcional no solo por su proximidad a la costa y escasa profundidad, circunstancias poco habituales en hallazgos de esta importancia, sino también porque existen muy pocos barcos romanos del siglo IV documentados con un nivel de conservación similar, lo que convierte este rescate en un hito para la arqueología mediterránea.



