Los 'desiertos neandertales' en nuestro genoma: una historia de encuentros sociales
Un estudio revolucionario publicado en la prestigiosa revista Science ha desafiado las explicaciones tradicionales sobre la escasa presencia de ADN neandertal en el cromosoma X de los humanos modernos. La investigación, liderada por genetistas de la Universidad de Pensilvania (Penn), sugiere que este fenómeno, conocido como "desiertos neandertales", no se debe a la selección natural eliminando genes "tóxicos", sino a patrones de interacción social entre ambas especies.
El misterio de los cromosomas X
Durante años, los científicos han observado que en nuestros cromosomas X existen franjas significativas sin rastro de ADN neandertal. Alexander Platt, coautor principal del estudio, explica: "Estas áreas las llamamos 'desiertos neandertales'. La pregunta fundamental era: si humanos modernos y neandertales tuvieron descendencia conjunta, ¿por qué apenas hay rastro neandertal en nuestro cromosoma X?".
La hipótesis predominante atribuía este sesgo genético a la selección natural, que habría eliminado genes neandertales considerados perjudiciales para la salud humana. Sin embargo, el nuevo estudio presenta evidencia contundente que apunta en otra dirección completamente diferente.
Un descubrimiento sorprendente
El equipo de investigación realizó un análisis comparativo innovador, examinando ADN humano moderno preservado en tres neandertales (Altai, Chagyrskaya y Vindija) y contrastándolo con genomas africanos que históricamente nunca tuvieron contacto con neandertales. Los resultados fueron reveladores.
Daniel Harris, coautor del estudio, destaca: "Descubrimos un desequilibrio sorprendente. Mientras que a los humanos modernos les falta el cromosoma X neandertal, los neandertales tenían un exceso del 62% de ADN humano moderno en sus cromosomas X". Este hallazgo crucial descarta automáticamente la posible incompatibilidad reproductiva entre ambas especies.
La explicación: sesgo sexual en el mestizaje
Los investigadores proponen que la explicación más plausible para este patrón genético es que el mestizaje entre ambas especies ocurrió predominantemente entre hombres neandertales y mujeres humanas modernas. Esta hipótesis se basa en cómo se transmiten los cromosomas X: las mujeres tienen dos cromosomas X, mientras que los hombres solo tienen uno.
"Si los neandertales se emparejaban más a menudo con mujeres humanas", explican los autores, "sus cromosomas X tenían menos posibilidades de entrar en el acervo genético de los humanos, mientras que los cromosomas X humanos 'accedían' siempre a las poblaciones neandertales". Este mecanismo crearía naturalmente los "desiertos neandertales" observados en nuestro genoma.
Contexto histórico y evolutivo
Hace aproximadamente 600.000 años, los ancestros de los humanos modernos y los neandertales divergieron, formando dos grupos distintos que evolucionaron separadamente: nuestros ancestros en África y los neandertales en Eurasia. Sin embargo, esta separación no fue permanente.
Durante varios milenios, gracias a migraciones periódicas, las dos especies se encontraron, se aparearon e intercambiaron segmentos de ADN. Estos intercambios genéticos ahora nos permiten reconstruir cómo nos relacionamos, cómo nos movimos por el mundo y cómo convivimos con nuestros parientes evolutivos más cercanos.
Perspectivas de expertos
En declaraciones a EFE, el paleogenetista español Carles Lalueza-Fox del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) reconoció que la eliminación de genes del cromosoma X durante la hibridación entre especies "es un mecanismo evolutivo conocido". Sin embargo, destacó la novedad del estudio al explorar múltiples explicaciones y concluir que la más plausible es un sesgo sexual.
"Esta hipótesis podría tener sentido en el marco de una población en declive como los neandertales", comentó Lalueza-Fox, "donde tuvieran dificultades para encontrar parejas reproductivas". El experto español no descarta que hubieran operado "otros mecanismos superpuestos, incluyendo factores culturales", y subrayó la necesidad de más genomas antiguos de este período para comprender mejor las dinámicas regionales.
Implicaciones y futuro de la investigación
Este estudio representa un cambio paradigmático en nuestra comprensión de la evolución humana. Los autores sostienen que sus resultados muestran que la evolución no fue solo "una batalla de genes fuertes contra genes débiles", sino también el producto de interacciones sociales que esculpieron nuestro genoma.
El equipo de investigación ahora se propone investigar si estas comparaciones genéticas podrían reflejar dinámicas de género en la sociedad neandertal, como patrones de migración diferenciados por sexo, o si responden a otras circunstancias sociales y ambientales.
Para Lalueza-Fox, el estudio de Science es "interesante" porque "proporciona una imagen más concreta de estos encuentros" entre humanos modernos y neandertales, abriendo nuevas vías para comprender nuestra historia evolutiva compartida.
