Crisis estructural del transporte público en México: modelo obsoleto y pérdida del 20% de usuarios del Metro
En el marco del Foro Latinoamericano de Autoridades de Movilidad, el presidente de Grupo CISA, Jesús Padilla Zenteno, planteó una problemática de crisis estructural que enfrenta el transporte público en México. Según su análisis, esta situación responde a un modelo de negocio incompleto que ya no es compatible con la complejidad de las ciudades actuales.
Impacto de la pandemia y desplazamiento de usuarios
Padilla Zenteno señaló que, a partir de la pandemia por COVID-19, el Metro de la Ciudad de México perdió aproximadamente el 20% de su demanda. Este descenso se debe principalmente al incremento en el uso de motocicletas y otras alternativas de transporte menos reguladas.
"Antes de la pandemia, el Metro movía alrededor de cinco millones de pasajeros diarios. Actualmente, esa cifra se ha reducido a cuatro millones", explicó el empresario. Esta disminución se atribuye a la falta de integralidad y a la ausencia de incentivos adecuados dentro del sistema, lo que ha provocado que muchos usuarios opten por opciones alternativas.
Orígenes del problema: décadas de concesiones individuales
Ante autoridades, especialistas y empresarios nacionales e internacionales, Padilla detalló que la situación estructural del transporte público en México tiene raíces profundas. Durante décadas, las autoridades fomentaron un sistema de concesión individual (conocido como "hombre-camión"), que si bien era suficiente en su momento, resultaba ineficiente.
La lógica detrás de este modelo era la sobrevivencia diaria, lo que llevó a que el sistema migrara hacia enfoques meramente mercantiles. Este cambio ocurrió en un contexto de ciudades cada vez más complejas, con sistemas saturados y altas exigencias en múltiples frentes:
- Exigencias técnicas y laborales
- Presiones fiscales y ambientales
- Rezago tecnológico significativo
Soluciones parciales y un modelo financieramente insostenible
El experto criticó que se ha intentado resolver este problema sistémico con soluciones parciales que no abordan la raíz del asunto. Entre estas medidas se encuentran:
- Desarrollo de infraestructura sin una organización adecuada
- Procesos de integración sin un financiamiento sólido
- Desactualización de los recorridos y falta de modernización tecnológica
Padilla Zenteno explicó que el modelo actual, que pretende que la tarifa cubra todos los costos operativos, es financieramente insostenible. Estos costos incluyen:
- Operación y mantenimiento
- Inversión en parque vehicular e infraestructura
- Salarios y prestaciones laborales
- Renovación tecnológica
- Transición ambiental e incorporación de nuevas tecnologías
Costos ocultos y deterioro del servicio
La formalización de las empresas de transporte ha evidenciado que los costos en nóminas, prestaciones, impuestos, financiamiento e inversiones pueden representar hasta un 40% del total. Cuando estos costos no se cubren adecuadamente, no desaparecen, sino que se trasladan directamente al deterioro del servicio que perciben los usuarios.
Propuesta: modelos conjuntos y revisión constante
Frente a este panorama, Jesús Padilla Zenteno planteó la necesidad urgente de construir modelos conjuntos entre autoridades y concesionarios. Estos modelos deben incluir una revisión constante tanto del enfoque de negocio como de las operaciones diarias, adaptándose a las cambiantes necesidades de las ciudades mexicanas.
La advertencia del presidente de Grupo CISA resalta la importancia de abordar de manera integral la crisis del transporte público, un sector vital para la movilidad y el desarrollo económico del país.



